El reciclaje es «el objetivo principal» de Serradó, que mantendrá los contenedores cerrados a pesar de la suciedad en las calles y el malestar de los vecinos

Carreira decía en mayo que, reciclando bien, el recibo podría bajar de 211 a 150 euros, y ahora que proclama un 60% lo mantiene igual

Marc Serradó Mestres, alcalde de Olesa

Todas las casas de Olesa han encontrado estos días en el buzón una carta del Ayuntamiento con una cifra en negrita: «Hemos pasado de un 37,44% a un 60% de reciclaje». La firma el concejal de Medio Ambiente, Ivan Carreira, que da las gracias a los vecinos y abre el rechazo los domingos. No anuncia, sin embargo, ningún cambio en los contenedores cerrados con tarjeta, ni la rebaja del recibo que él mismo había insinuado en el Pleno. Y es que el alcalde, Marc Serradó, ya lo había dejado claro: el reciclaje «era el objetivo principal».

De entrada, la carta elige bien qué pone en negrita. Destacan «el esfuerzo de la ciudadanía», el 60% y la idea de que «gestionar mejor los residuos es una responsabilidad compartida». Ahora bien, en un párrafo más abajo, el mismo documento admite lo que los vecinos ven cada mañana cuando salen de casa: «Abandonar bolsas en la calle o hacer un uso incorrecto del servicio genera suciedad», escribe Carreira. La respuesta que da no es cambiar el sistema, sino vigilar su cumplimiento: «seguiremos informando y actuando para garantizar el cumplimiento de unas normas que nos benefician a todos».

Del 150 al «mismo importe»

El número que sí llega al bolsillo es el de la tasa. El 28 de mayo de 2026, en el Pleno, Carreira hizo cuentas ante todos los grupos. Según el concejal, en 2025 Olesa generó unas 8.240 toneladas de residuos, de las que 6.500 fueron al vertedero y 1.740 a centros de reciclaje. Si se reciclaba bien, el ahorro podía llegar a los 623.000 euros, «que si lo dividimos entre 10.000 hogares directamente, serían 62 euros de ahorro en cada hogar». Y lo resumió en una frase: «Haciéndolo mal, la tasa nos cuesta 211, haciéndolo bien nos podría llegar a costar 150». Respondiendo a Ciudadanos sobre el coste del cambio, lo cerró con otra frase redonda: «la respuesta es ahorro».

Comunicado que el Ayuntamiento de Olesa ha enviado a los hogares olesanos, firmado por Ivan Carreira
Comunicado que el Ayuntamiento de Olesa ha enviado a los hogares olesanos, firmado por Ivan Carreira

Seis meses después, con el 60% proclamado, la carta dice otra cosa. «El ahorro que ha generado nos permitirá seguir mejorando los servicios», escribe Carreira, y por eso «mantendremos el mismo importe de la tasa de basuras» y se destinarán recursos a ampliar la limpieza viaria. Es decir, el ahorro existe, pero la carta no dice de cuánto es, y el recibo no baja: se queda en los 211 euros.

Mientras tanto, la tasa ya había hecho su camino hacia arriba. De acuerdo con los presupuestos municipales, el Ayuntamiento preveía ingresar 1,4 millones de euros por la tasa de residuos en 2023, y 2,6 millones en 2026, un 86% más en tres años.

Un contrato hasta 2033

Que el modelo no cambiará, además, no es solo una cuestión de voluntad. El 26 de junio de 2025, el Pleno adjudicó el contrato de recogida de residuos y limpieza viaria que hace funcionar el sistema actual. El lote principal, el de la recogida y la limpieza, es para FCC Medio Ambiente, por más de 26 millones de euros con IVA. El acta lo dice sin matices: «La duración del contrato será de ocho (8) años y comenzará el día 1 de agosto de 2025. No se prevé la posibilidad de prorrogar». Las anualidades llegan hasta el 31 de julio de 2033.

En el Pleno de mayo, Carreira lo confirmó: «La adaptación está incluida en el contrato, que ya aprobamos en su momento». Y Serradó, en declaraciones públicas del 20 de octubre, admitió incluso que los contenedores del casco antiguo no son prácticos. Son, según el alcalde, «esos contenedores que no elegimos nosotros y que ahora mismo no podemos sustituir». La solución, de momento, ha sido bajarlos de altura cambiándoles las ruedas.

Un 60% que todavía no avala nadie

La cifra que la carta celebra en negrita, por su parte, no aparece en ninguna estadística oficial. El 37,44% de partida es el dato de la Agencia de Residuos de Cataluña (ARC) de 2024. La de 2025, en cambio, todavía no se ha publicado, y el Ayuntamiento no ha explicado de qué periodo es el 60% ni cómo lo ha calculado. El propio Carreira, en declaraciones públicas del 26 de octubre, reconoció que son los resultados que los técnicos municipales «llevaremos a la agencia de residuos». O sea, todavía no están validados.

Lo que sí se puede calcular es lo que implicaría el número. Con los datos oficiales de 2024, Olesa era el municipio 59 de los 70 de Cataluña de más de 20.000 habitantes en lo que respecta a recogida selectiva. Con un 60%, habría sido el cuarto, solo por detrás de Manlleu, Sant Just Desvern y Vic. En el Baix Llobregat, habría pasado del puesto 24 de 30 al séptimo. Dicho de otra manera, una cifra que situaría Olesa entre los municipios grandes que más reciclan de Cataluña.

«El objetivo principal»

Precisamente por eso el gobierno pone tanto énfasis en ello. En las declaraciones del 20 de octubre, Serradó calificó el salto «de un 37 a un 60%» de «resultado espectacular» y presentó la apertura de los domingos como «una medida más de otras que seguramente pueden ir llegando», con un objetivo concreto: que «sigamos manteniendo los niveles de reciclaje que tenemos, que era el objetivo principal».

Carreira, seis días después, fue todavía más explícito sobre el rumbo. Explicó que un alcalde de otro municipio le había dicho que él no haría este cambio a dos años de las elecciones. Su respuesta: «nosotros haremos esto». Y añadió que es un compromiso del programa, porque «no hacerlo es una falta de respeto».

En la calle, sin embargo, la cuenta es otra. Desde principios de año, los vecinos han estallado contra el estado de los contenedores, hay quien se ha negado a usar los nuevos contenedores con chip y el Ayuntamiento ha acabado poniendo multas. Carreira ya había admitido que sabían que esta crisis pasaría, y Jordi Parent llegó a decir que los olesanos «se quejan sin saber». En septiembre, los vecinos hablaban de un pueblo lleno de ratas, cucarachas y mal olor, y hace solo unos días el PSC resumía la gestión del gobierno con «más suciedad, más incivismo, más gente enfadada y más carga impositiva».

Los argumentos del gobierno

Eso sí, la carta no oculta que «todavía nos queda camino por recorrer». Explica que se han hecho cambios durante estos meses, como recoger los residuos cada día de la semana, ajustar el número de contenedores en algunas islas y limpiarlas más a menudo. Asimismo, abrir el rechazo los domingos era una demanda de los vecinos y del PSC, y el gobierno la ha acabado atendiendo. Por otro lado, la tasa se congela. Y, si la ARC confirma el 60%, el salto sería muy notable e iría en la línea de los objetivos de reciclaje que fija la ley y la Unión Europea. Carreira defiende que el cambio se hace por motivos económicos, por lo que cuesta llevar los residuos al vertedero, y también por razones legales y medioambientales.

Queda por ver si el dato oficial de la Agencia de Residuos de 2025 confirmará el 60% que el Ayuntamiento ya ha puesto en negrita en todos los buzones. También queda por saber de cuánto es el ahorro que menciona la carta y por qué no ha llegado al recibo, si en mayo el concejal lo cifraba en 62 euros por hogar. Por ahora, lo que consta es que los contenedores cerrados, y el contrato que los hace funcionar, continuarán como mínimo hasta julio de 2033.

Fuentes de verificación

Antonio Retamero

Periodista especializado en política, sucesos, actualidad y sociedad. Con una trayectoria en el periodismo de investigación y en el seguimiento de la gestión pública local.

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