"Sabíamos que esta crisis de las basuras pasaría", confiesa el concejal Ivan Carreira
En medio de la presión ciudadana, el concejal de Medio Ambiente defiende la gestión del gobierno municipal y traslada la culpa al incivismo ciudadano
Las imágenes de aceras bloqueadas por desperdicios han monopolizado la conversación pública en el municipio. Como ya recogimos en Teleolesa, la situación ha provocado desde la rebelión de algunos vecinos que dejan las bolsas fuera hasta las duras exigencias de retirada por parte del PSC, pasando por las acusaciones de afán recaudatorio de políticos como Aarón Sánchez. La gestión del consistorio ha chocado de lleno con las rutinas de una parte de la población, aunque desde la administración aseguran tener la situación bajo control.
"Ahora mismo estamos en la misma crisis que hemos pasado", arranca Ivan Carreira en declaraciones públicas, en referencia al reciente cierre en la densa zona del Eixample y la Rambla. Según los datos aportados por el propio equipo de gobierno, actualmente se están entregando entre 80 y 150 tarjetas diarias a familias que, por un motivo u otro, todavía no disponían de acceso a los contenedores cerrados.
Para entender mejor todo esto, hay que mirar las cifras globales que defiende la concejalía. "Se ha repartido el 80% de las tarjetas", detalla el edil, basándose únicamente en los informes técnicos de la empresa asesora externa contratada por el Ayuntamiento. La administración justifica que, en otros municipios, rozar el 50% de reparto durante las campañas iniciales ya se considera un éxito, intentando así rebajar la magnitud del problema local.
Y, sin embargo, la realidad visual de las calles choca frontalmente con el optimismo estadístico de los despachos. "Decir estar muy contento cuando luego vas por la tarde y te encuentras una batería totalmente reventada", puntualiza Carreira, "pues tendría que encontrar otra palabra". El responsable municipal asume así el desbordamiento y lo atribuye, en parte, a un sector de vecinos que alega falta de información, aunque él mismo se defiende asegurando haber hecho hasta 40 reuniones explicativas presenciales con la ciudadanía.
El colapso en las calles y la respuesta de la administración
Pero, ¿se puede frenar este caos en las nuevas islas de reciclaje? El Ayuntamiento confía el rescate de la vía pública a equipos de Fomento que peinan el municipio de madrugada para limpiar los desbordes antes de las seis de la mañana, con el apoyo de educadores a pie de contenedor y patrullas de la Policía Local para abrir expedientes sancionadores.
El asunto va mucho más allá de la simple voluntad del vecino, aunque desde la concejalía insisten en señalar directamente el desconocimiento y el incivismo severo como causas principales. Según el discurso oficial, ciertas empresas o particulares aprovechan el anonimato nocturno para vaciar pisos enteros en la calle sin utilizar el servicio de recogida de voluminosos. Aun así, el consistorio también admite que personas mayores o con problemas de movilidad se topan con serias dificultades físicas para poder introducir las bolsas en las nuevas compuertas mecánicas, viéndose abocadas a abandonar los residuos en el suelo ante la imposibilidad de accionar el sistema.
El salto del plástico y la promesa de una rebaja fiscal
Con todo ello, el foco logístico de la crisis se traslada a los envases. El alto volumen de plástico generado en los domicilios ha dejado las bocas de reciclaje al límite de su capacidad, a lo que se suma la migración de residuos desde la saturada fracción de rechazo hacia el contenedor amarillo. "Ya hemos empezado a comprar más contenedores", advierte el concejal, justificando que el reajuste del mobiliario urbano seguirá adelante una vez se liberen los operarios asignados a la zona 4.
Dicho así parece que la implantación solo genera un perjuicio ciudadano, pero las métricas que defiende el Ayuntamiento apuntan en la dirección contraria. Según los datos aportados por el gobierno, solo entre enero y febrero se redujeron 100 toneladas de residuos en la fracción resto y el índice de recogida selectiva local acaba de superar la barrera del 40%.
"Creo que la gente que participa en este reciclaje podrá empezar a tener algún ahorro", recalca Carreira, apuntando a las ordenanzas fiscales de 2027 que se deberán diseñar y aprobar antes de este mes de septiembre. Una promesa de rebaja en la siempre polémica tasa municipal de basuras con la que el consistorio intenta amortiguar las quejas y que acabará dictaminando si el desgaste actual compensó los meses de tensión acumulada en las calles de Olesa.