"No tenéis humanidad ni tenéis nada": el calvario de un vecino de Olesa con movilidad reducida al que el Ayuntamiento le quitó la plaza sin avisar
El concejal de movilidad Jordi Parent respondió al vecino con un "haga lo que tenga que hacer" cuando este anunció que tomaría medidas si no le devuelven su plaza
«Me han humillado y me están destrozando». Antonio Serrano, vecino de Olesa, lo dijo de pie, ante el pleno municipal de Olesa de Montserrat con voz quebrada y el brazo derecho aún dolorido por la caída que había sufrido días antes bajando la escalera de su portal. Hablaba de no poder salir de casa cuando llueve, de esperar cuatro horas dentro del coche hasta que alguien libera una plaza cercana, de una carta que envió al Ayuntamiento y que tardó tres meses en recibir respuesta y de una plaza PMR con su matrícula que, de un día para otro y sin que nadie le avisara, dejó de existir.
El día que desapareció la plaza
Antonio Serrano llevaba tiempo con una plaza PMR asignada cerca de su domicilio. Cuando la normativa municipal cambió —adaptando el reglamento local al Decret 209/2023 d'accessibilitat de Catalunya, que elevó el umbral de discapacidad reconocida para acceder a una plaza reservada hasta el 65%—, Serrano, con un reconocimiento del 41%, quedó fuera. Nadie le llamó. Nadie le escribió. La plaza sencillamente desapareció.
Según relató en el pleno de enero, el propio concejal de movilidad, Jordi Parent, le había prometido verbalmente una solución provisional mientras se tramitaba la revisión de su baremo: una plaza azul adicional en la zona. «Me dijo: dentro de diez días te pondré una plaza más de azul, para que así haya más cantidad y puedas llegar y aparcar», afirmó Serrano. La plaza azul llegó, pero no sirvió de nada. Cualquier conductor puede ocuparlas, y Serrano lo comprobó cada vez que volvía a casa sin haber encontrado sitio. «Con esa norma y todo, veo que no hay forma de aparcar», sentenció.
Desesperado, envió una carta al Ayuntamiento solicitando que alguien del área responsable lo atendiera. Esperó y esperó. La respuesta llegó a los tres meses. Para entonces, la plaza PMR ya no existía. «Sin aviso ninguno me quitaron la plaza», repitió ante los concejales, «y eso a mí me ha destrozado» proseguía.
«Los días que llueve me da pánico»
Lo que Serrano describía en el pleno no era un trámite pendiente. Era su vida entera reducida a la distancia entre su portal y el coche. Los días de lluvia, directamente, no sale. Cuando sale, conduce dando vueltas hasta que alguien abandona un hueco, a veces tras horas de espera. Su mujer ya no le propone ir a comprar juntos porque saben que puede convertirse en una odisea. «Me dice Antonio, vamos a comprar, y no quiero salir porque igual vuelvo y ya me han quitado la azul», relató.
Pocos días antes del pleno se había caído bajando la escalera de su edificio. «Este brazo no puedo casi moverlo», dijo, mostrándolo. Tiene 41% de movilidad reducida reconocida, es contribuyente en Olesa desde hace años, nunca había reclamado nada al Ayuntamiento, y se encontraba en ese momento valorando marcharse del pueblo. «Me han dado ganas de largarme de Olesa», afirmó. Y añadió algo más: «Si no me voy es porque no tengo dinero».
«Haga lo que tenga que hacer»
Cuando Serrano, al borde del agotamiento, advirtió que si el Ayuntamiento no le devolvía su plaza tendría que buscar «otra forma» de resolver la situación, la respuesta de Jordi Parent fue la siguiente: «Usted puede tomar las medidas que crea oportunas». En mitad de la exposición del vecino, Parent también se giró hacia el alcalde Marc Serradó y le dijo, en referencia a Serrano: «No acaba (de hablar), no...».
Parent sí reconoció que la situación era grave. Afirmó haber hablado con Serrano a finales de diciembre, haberle pedido tres meses para trabajar un cambio normativo y haberle explicado que no podía asignarle una plaza PMR con matrícula sin modificar antes el reglamento, porque estaría actuando contra la normativa vigente. «Mi obligación como concejal es cumplir la normativa», argumentó. Serrano le respondió con contundencia: «Igual como de golpe me quitaron la plaza sin avisar, también pueden volver a ponerla».
Un mes después, el Ayuntamiento rectificó
El pleno de febrero de 2026, celebrado apenas un mes después de la intervención de Serrano, aprobó por unanimidad una moció impulsada por Olesa Oberta en Comú Podem, con el respaldo del concejal no adscrito Jordi Martínez, para reducir el umbral de discapacidad reconocida exigido para acceder a una plaza PMR del 65% al 33%. Decenas de vecinos que habían quedado desprotegidos recuperaban así un derecho que, según Martínez, el propio texto autonómico en el que se basaba la normativa municipal nunca había contemplado para los conductores titulares.
Samuel Rodríguez, concejal de los comuns que encabezó la iniciativa, no se anduvo con rodeos: «Era imposible que tuvieran un reglamento con un artículo totalmente contrario a la ley y que, además, hacía daño a la gente». Rodríguez también recordó que había alertado de esa ilegalidad en los plenos de julio, septiembre y noviembre de 2024, meses antes de que Antonio Serrano tuviera que plantarse ante el consistorio a explicar que se cae en su portal y que los días de lluvia no puede salir a la calle.
Parent sostuvo en ese pleno de febrero que la moción «no había acelerado nada» y que su departamento ya revisaba la ordenanza desde diciembre. La cronología de las alertas de la oposición cuenta otra historia.
