El Ayuntamiento de Olesa ejecuta sus amenazas de multa mientras cientos de vecinos estallan en las redes: «Ya sabemos a quien no votar»

El consistorio impone las primeras sanciones de hasta 300 euros a ciudadanos que dejaron bolsas fuera de los contenedores, desatando una avalancha de críticas contra el consistorio

Fotoilustración del Ayuntamiento de Olesa

La Policía Local de Olesa de Montserrat ha impuesto este jueves dos sanciones económicas a vecinos del municipio por abandonar bolsas de basura fuera de los contenedores. Las multas, que pueden alcanzar los 300 euros por infracción, son la primera respuesta coercitiva del Ayuntamiento a una crisis generada, según denuncian cientos de ciudadanos en redes sociales, por el propio sistema que el consistorio implantó: contenedores de acceso restringido mediante tarjeta o aplicación móvil, con el contenedor gris —el de residuos generales— bloqueado durante tres días consecutivos cada semana.

La publicación oficial del consistorio en redes sociales anunciando las sanciones ha desatado en cuestión de horas una de las reacciones ciudadanas más contundentes que se recuerdan en el municipio. Cientos de vecinos han tomado la palabra. Y lo que dicen no admite muchas interpretaciones.

«Si no se abre, la bolsa se queda en el suelo»

El escenario que describen los vecinos es siempre el mismo. Una persona baja a tirar la basura, tarjeta en mano o con el móvil preparado. El contenedor gris no se abre porque es sábado, porque la aplicación falla, o porque el sistema presenta una incidencia técnica puntual. La bolsa acaba en el suelo. Y días después llega la multa.

«Esto de las tarjetas no va a funcionar: si un familiar sale a tirar la basura, ¿qué hace sin tarjeta?», escribía un vecino en el hilo de comentarios de la publicación municipal. Otro relataba haber visto en persona cómo alguien con su tarjeta intentaba abrir el contenedor gris un sábado sin conseguirlo. «¿Qué creéis que hizo? Dejó la bolsa en el suelo. ¿Qué hubiera pasado si el contenedor se abriera todos los días? La bolsa estaría dentro.»

Lo que el Ayuntamiento no ha respondido en su publicación es por qué el contenedor de residuos generales permanece bloqueado entre sábado y lunes, ni qué debe hacer un ciudadano que llega ante un contenedor lleno o averiado. La institución se ha limitado a indicar que, en caso de incidencia técnica, el vecino debe «utilizar una batería próxima».

Tres días sin contenedor, y 300 euros de multa

El sistema, tal como lo explica el propio Ayuntamiento, establece que el contenedor gris solo puede abrirse dos veces por semana. El resto de fracciones —orgánica, envases y papel— pueden depositarse a diario con la tarjeta o la aplicación. El vidrio no requiere identificación.

Ahí reside la grieta que los vecinos llevan semanas señalando, y que Teleolesa ya ha recogido en una información anterior sobre la contestación ciudadana al nuevo modelo. Si el residuo que genera una familia no encaja en ninguna de las otras fracciones, o si la bolsa no cabe por la abertura reducida de los nuevos contenedores —varios usuarios denuncian que las bocas son demasiado estrechas para bolsas de tamaño doméstico habitual—, el resultado es matemático: la basura se queda fuera.

«En la entrada del contenedor no entra ni una bolsa pequeña», escribía un vecino. «Sobre la mida de les obertures, que ens diguin vostès que té una boca homologada. No s'ho creu ni vostè», añadía otro en catalán. El Ayuntamiento ha respondido que las bocas están «homologadas y preparadas para depositar correctamente los residuos que genera un hogar». No ha aportado documentación técnica que sustente esa afirmación.

«¿La multa va para el ciudadano o para vosotros?»

La pregunta la formulaba un vecino con una precisión que no ha dejado indiferente a nadie que la haya leído. Si el contenedor está lleno o la tarjeta no funciona, ¿quién asume la responsabilidad de la bolsa que acaba en el suelo?

El consistorio no ha respondido a esa pregunta de forma directa. Su comunicado ha insistido en que «la Policía Local no está abriendo bolsas de basura de nadie» y en que las sanciones solo se imponen cuando los agentes detectan directamente el abandono de residuos. Lo que el comunicado no ha aclarado es cómo se distingue, en la práctica, entre quien deja la bolsa por incivismo y quien la deja porque el sistema no le ha permitido depositarla.

«Si las tarjetas fallan, los contenedores no abren y la basura acaba fuera, el problema no es únicamente de los vecinos, sino de un sistema mal implantado y sin periodo de adaptación», escribía uno de los comentarios con más respaldo en el hilo. «Pedimos soluciones, diálogo y que se escuche al pueblo antes de seguir multando.»

El sistema que nadie vio venir, excepto los vecinos

No es que el malestar haya surgido de la nada. Como ya informó este medio, la contestación ciudadana al nuevo modelo de contenedores con chip venía gestándose hace semanas en Olesa. Vecinos que denunciaban contenedores llenos a rebosar, otros que aseguraban no haber podido abrir el contenedor gris en ninguno de sus intentos, personas mayores con dificultades físicas para operar el sistema, y familias que alertaban sobre montañas de residuos acumuladas junto a los aparcamientos de los ferrocarriles.

Lo que este jueves ha cambiado es que el Ayuntamiento ha dado el paso de convertir esa tensión en expedientes sancionadores. La respuesta ciudadana ha sido proporcionalmente más intensa.

«Nos estáis diciendo a gritos a quién no votar en las próximas elecciones municipales», escribía un vecino. «Algú de l'Ajuntament prendrà responsabilitat per això? O seguirem culpant a la població?», preguntaba otro. «Habéis implantado un sistema que no funciona y encima pretendéis responsabilizar al pueblo», resumía un tercero en uno de los comentarios con más apoyos de toda la publicación.

El Ayuntamiento no ha respondido sobre los criterios para determinar responsabilidad cuando hay incidencias técnicas acreditadas, ni si existe algún mecanismo de revisión del modelo ante la magnitud de la contestación ciudadana.

Lo que sí ha hecho es publicar el número de teléfono de la Oficina de Residuos y la dirección de su página web. La pregunta que queda sin respuesta es si eso es suficiente para gestionar lo que ocurre en las calles de Olesa.

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