Serradó está «muy orgulloso» de su gestión y su gobierno quiere «continuar» a pesar de admitir servicios congelados y una policía en «situación complicada»
El alcalde reconoce en el pleno que la atención a domicilio de las personas mayores «está congelada desde hace tres años», mientras sus concejales admiten proyectos parados y placas solares que no funcionan
Lo repitió dos veces, en el debate que debía servir para lucir el último presupuesto del mandato: Marc Serradó está «muy orgulloso» del trabajo realizado. Unas horas antes, sin embargo, su propio gobierno se había pasado el pleno reconociendo, uno por uno, los servicios que no avanzan. El primero en hacerlo fue el propio alcalde, que admitió que la atención a domicilio de la gente mayor y las personas dependientes «está congelada desde hace tres años».
Y es que la confesión del alcalde solo abrió la puerta a muchas otras. A lo largo de más de tres horas de debate, los concejales del equipo de gobierno fueron desgranando trámites que ellos mismos califican de «nefastos», proyectos parados, placas solares que no producen ni un kilovatio y una policía local que vive, en palabras del alcalde, una «situación complicada». Lo hicieron, además, en el mismo pleno en el que el Bloc anunció su voto favorable «con orgullo», a seis meses de unas elecciones en las que el gobierno de Bloc, ERC y Junts se jugará la continuidad.
Un orgullo que se repite
El orgullo fue el hilo que cosió los discursos del gobierno. Serradó lo expresó primero al responder a las críticas de la oposición: «Las personas avanzamos, crecemos y aprendemos, y yo sé mucho más ahora que antes, y estoy muy orgulloso del trabajo que hemos hecho», dijo el alcalde, que poco después insistió en ello. Según él, el gobierno ha hecho «una tarea importante de transformación», y él ve «muchísimos proyectos que transforman y mejoran Olesa de Montserrat».
No era una idea aislada. El concejal de Bienestar Social, Joan Martínez, presentó el servicio de atención domiciliaria como «un motivo para estar orgullosos» y advirtió que lo repetirían «las veces» que hiciera falta. A su vez, el concejal del Bloc Ivan Carreira cerró la intervención del grupo en la misma clave: «Estamos orgullosos de seguir desplegando el programa que comprometimos con la ciudadanía». Y lo remató con el voto: «Con orgullo, desde el Bloc votaremos favorablemente estos presupuestos».
«Congelado desde hace tres años»
La primera grieta en este relato la abrió el propio alcalde, y lo hizo precisamente en el servicio que su concejal acababa de presentar como un orgullo. Al responder a la oposición sobre la atención a domicilio, Serradó admitió: «Hace tres años que no incrementamos las horas, y en este momento se puede decir que efectivamente el servicio asistencial domiciliario está congelado desde hace tres años».
Ahora bien, el alcalde acompañó la confesión con una defensa encendida. Según Serradó, el Ayuntamiento destina al servicio 1,1 millones de euros, una cifra que, en sus palabras, supera con creces la de los municipios vecinos. Puso el ejemplo de Esparreguera, que le dedica unos 200.000 euros, y el de Martorell, que gasta unos 500.000 pese a tener un presupuesto mucho más grande. Además, cargó la responsabilidad sobre otras administraciones: «Quien suspende, en todo caso, es la Generalitat de Catalunya y el gobierno español».
El turno de los concejales
Lejos de quedarse en un solo servicio, las admisiones se fueron extendiendo por los departamentos. Joan Martínez, el mismo concejal que hablaba de orgullo, reconoció que la espera para obtener la primera tarjeta monedero, la ayuda para comprar alimentos, es «nefasta», tal como le reprochó el PP en el mismo pleno. «Sí que es nefasto el tiempo», admitió. Poco después, sobre un proyecto social de atención en la calle por el que le había interpelado el PSC, confesó que «ha ido a menos» y que «actualmente este proyecto está parado», aunque aseguró que el objetivo es repensarlo.
Tampoco se salvó el área de energía. El concejal de Junts Ferran Cerdeira, responsable de Agua y Energía, justificó la rebaja de la factura eléctrica con la producción de las placas solares del pabellón Salvador Boada, pero al mismo tiempo reconoció que esas placas todavía «no están funcionando» porque faltan trámites con la compañía eléctrica. Es el mismo grupo que, a la hora de defender el presupuesto, limitó su intervención a agradecer el «encaje» con los socios.
Por su parte, el concejal de ERC y exalcalde Jordi Parent tuvo que admitir un «error» en el presupuesto, que no prevé ningún ingreso por la recarga de vehículos eléctricos, y reconoció de paso que el Ayuntamiento tiene «una serie de cargadores eléctricos del municipio que no están funcionando».
Una policía en «situación complicada»
La seguridad fue el otro frente en el que el gobierno acabó reconociendo dificultades. Serradó admitió que la Policía Local sufre una inestabilidad de plantilla que calificó de «situación complicada de gestionar», y al cierre del debate volvió sobre ello: el cuerpo «lleva ahora unos meses en los que la verdad es que hay una situación complicada». Lo dijo en un municipio donde, según los datos que ha publicado Teleolesa, los delitos sexuales se han duplicado y los robos con fuerza se han multiplicado en solo seis meses.
Aun así, el alcalde defendió que el problema va más allá de Olesa. Según Serradó, la movilidad de los agentes afecta «a la gran mayoría de ayuntamientos», porque la ley de policías locales «no nos ayuda en absoluto». Por eso el gobierno confía en una convocatoria de ocho plazas y en una bolsa comarcal que, en el mejor de los casos, podría aportar hasta 12 agentes. «Eso sería fantástico», dijo.
Lo que se queda en el cajón
Por otro lado, el presupuesto también deja cosas fuera. El propio alcalde reconoció que los 100.000 euros para la rehabilitación de viviendas «han quedado fuera de inversiones» y que el gobierno ha tenido que limitar esta partida. Al hablar de los nuevos vestuarios de la pista de atletismo, una de las principales obras de 2027, dejó caer un deseo que dice mucho de lo que hay detrás: «Esperamos que esta vez este proceso de contratación salga como toca».
A este balance se suma, además, la confesión que ya había hecho en el mismo pleno ante Olesa Oberta en Comú Podem, cuando admitió que no ha podido municipalizar los servicios que defendía. «Lo admito y me sabe mal», dijo entonces.
El Ayuntamiento «saneado»
La versión del gobierno, sin embargo, es otra. Serradó defendió que el presupuesto aplica «una contención fiscal», con una subida del IBI del 3,5%, por debajo del IPC, y la tasa de basuras congelada. La oposición lo cuestionó, porque el recibo del IBI ya es casi un 30% más caro que al inicio del mandato. El alcalde también presumió de un endeudamiento del 34,96% del límite legal, lejos del 75% a partir del cual debe ser informado el Ministerio, y aseguró que el objetivo es que «el próximo mandato empiece con un ayuntamiento saneado».
No es la primera vez que el alcalde hace este discurso. El pasado mayo ya había celebrado que el Ayuntamiento está «muy bien económicamente», con «tres millones y medio de euros ahorrados en la hucha». Es el mismo gobierno que, según su propio alcalde, no ha ampliado ni una hora la atención a domicilio en tres años. También es el que aprobó el presupuesto de 2025 pese a que Intervención lo había informado «con disconformidad». Y en estas mismas cuentas, sube «prácticamente un millón de euros» el gasto en sueldos y deja la partida de publicidad y propaganda casi un 80% por encima de la del inicio del mandato.
La oposición, por su parte, leyó el mismo presupuesto de otra manera. Para el PSC, es la prueba de un «proyecto agotado», y para Olesa Oberta, lo que hay «no es un gobierno, es una gestión». Con el presupuesto aprobado inicialmente, al alcalde le quedan seis meses para convertir el orgullo en hechos antes de que sean las urnas las que hagan el balance.
