El Bloc da la razón al PP y reconoce que la espera por las tarjetas monedero que gestiona su propio gobierno es «nefasta»
Jessica Fernández denuncia que las familias sin recursos esperan hasta tres meses para la ayuda para comprar comida, y el concejal de Bienestar Social, Joan Martínez, lo reconoce en el pleno
Cuando una familia de Olesa ya no tiene nada que poner en la nevera y llama a la puerta de los servicios sociales, la ayuda puede tardar semanas, o incluso meses, en llegar. Y ahora lo reconoce el propio gobierno. El concejal de Bienestar Social, Joan Martínez, del Bloc, admitió en el pleno extraordinario del presupuesto de 2027 de este jueves que el tiempo de espera para obtener la primera tarjeta monedero, la ayuda municipal para comprar alimentos y productos básicos, es «nefasto». Lo dijo respondiendo directamente a la concejala del PP, Jessica Fernández, que acababa de calificar la política social del gobierno de «estafa».
Y es que la imagen que quedó en el pleno es la de un gobierno que da la razón a la oposición en uno de sus puntos más sensibles. «Es el primer mes que sí que es nefasto el tiempo», reconoció Martínez, que poco antes ya había admitido que «la primera tarjeta monedero, el alta, es lenta». Ahora bien, el concejal atribuyó el retraso a otras administraciones: «No es un trámite que dependa de nosotros, es un trámite que viene de estamentos superiores».
Además, la partida para estas tarjetas se mantendrá en 2027 en los mismos 75.000 euros que este año, mientras que las ayudas sociales continúan en 145.000 euros después del recorte de hace dos años. Para el PP, la respuesta del gobierno fue la prueba de todo lo que denunciaba: «Lo reconocen, pero también reconocen que no vais a hacer nada».
«La estafa de la tarjeta monedero»
Jessica Fernández hizo de los servicios sociales el centro de su intervención. «Servicios sociales y la estafa de la tarjeta monedero», anunció, antes de acusar al gobierno de haberse quitado «definitivamente la careta». Según la concejala popular, el gobierno «saca pecho con políticas sociales» mientras mantiene las ayudas para las tarjetas monedero «en unos ridículos 75.000 euros».
La concejala fue más allá de la cifra y puso el foco en el circuito para conseguir la ayuda. Según ella, no es que sobre dinero de la partida, como dice que le ha respondido el gobierno en otras ocasiones, sino que no se gasta «por las trabas, los requisitos imposibles, filtros burocráticos» que, en sus palabras, deniegan la ayuda «sistemáticamente a casi todas las familias que necesitan y acuden desesperadas a pedir ayuda». Es por eso que concluyó: «Su política social es una estafa».
Además, Fernández contrapuso esta partida a otros gastos del mismo presupuesto, entre los que citó los 136.000 euros de la partida de publicidad y propaganda. Su propuesta era clara: tarjetas «rápidas, máximo de tiempo 48 horas», porque, según dijo, a una persona que necesita la ayuda para comer «no se puede destinar tres meses de espera como está pasando».
No solo el PP
La queja no fue exclusiva de los populares. El portavoz del PSC, Fernando Vicente, también cargó contra la gestión de las tarjetas y advirtió que no se cree el argumento de que sobra dinero. «No puedo comprar al concejal de Bienestar Social que el dinero de las tarjetas monedero sobra», dijo Vicente, que alertó de que «las personas están, como mínimo, dos meses para recibir su primera tarjeta monedero» y que, a veces, también hay problemas con las renovaciones.
Por otra parte, el concejal no adscrito Jordi Martínez reprochó que las tarjetas monedero siguen «exactamente con el mismo precio que el año pasado», en un presupuesto en el que, según él, las ayudas sociales ya se rebajaron hace dos años. Mientras tanto, el concejal de Ciudadanos, Josep Maria Paniello, también recibió la misma respuesta del gobierno sobre los trámites.
Martínez: «Sí que es nefasto el tiempo»
La respuesta de Joan Martínez llegó en el turno del gobierno, y reconoció el problema de manera explícita. «Es cierto que la primera tarjeta monedero, el alta, es lenta, pero no es un trámite que dependa de nosotros, es un trámite que viene de estamentos superiores y, por tanto, poca cosa le puedo decir», explicó el concejal. Según él, «la renovación sí que es rápida», pero admitió que «compartimos el hecho de que sea lenta esta tramitación».
Más adelante, Martínez se dirigió directamente a la concejala popular y a Paniello. «Es lo que le he dicho: el primer mes, perdón, sí que es nefasto el tiempo», reconoció, y afirmó que compartía su queja. Aun así, defendió los controles que critica el PP: «Los gastos se tienen que justificar y entiendo que pueda ser el control que se debe seguir». Al PSC le dio «la misma respuesta», e insistió en que «es el primer mes» lo que es complicado.
Ahora bien, el concejal no concretó en el pleno cuál es el organismo que hace que el alta sea tan lenta, ni si el gobierno tiene previsto hacer algo para acortar la espera en la parte que depende del Ayuntamiento.
«Lo reconocen, pero no vais a hacer nada»
Jessica Fernández no se dio por satisfecha. «Me asombra que, encima, lo reconocen, pero también reconocen que no vais a hacer nada. Sí, tarda, pero no vamos a hacer nada», replicó la concejala, que negó que la espera sea solo de un mes. Según su explicación, el retraso empieza mucho antes de la tramitación de la tarjeta: «Solo en darte hora tardan, para servicios sociales, mes y pico para que te den hora con un asistente de servicios sociales».
Además, Fernández describió todo el proceso que, según ella, deben seguir las familias, desde recopilar la documentación que les piden hasta esperar la resolución, y concluyó que, sumándolo todo, la espera llega a «dos meses y pico, tres, no te los quita nadie». La concejala recordó que una persona que va a los servicios sociales porque no tiene para comer «es el último sitio al que va», después de haber pedido ayuda a amigos y familiares. «A mí me preocupa que sigáis pensando en: bueno, sí, tarda, pero no pasa nada», añadió.
Es por eso que la concejala propuso una alternativa que, según ella, ya funciona en otros municipios: «Una mini tienda, para casos así de extrema urgencia», donde las familias puedan recoger lo más urgente, «sobre todo pañales, leche, cosas básicas». En su último turno, anunció el voto en contra del PP y reclamó «una flexibilización real de las tarjetas monedero, algo realmente urgente».
La misma partida, menos ayudas sociales
Los presupuestos municipales muestran cómo han evolucionado estas ayudas a lo largo del mandato. La partida para las tarjetas monedero era de 60.000 euros en 2023 y 2024, subió a 75.000 euros en 2025 y se ha mantenido igual en 2026. Según Jordi Martínez, en 2027 continuará con el mismo importe.
Aun así, la partida de ayudas sociales ha seguido el camino contrario. Pasó de 200.000 euros en 2023 y 2024 a 145.000 euros en 2025, y no se ha recuperado. Joan Martínez lo explicó en el pleno: según el concejal, las ayudas sociales se dividieron en tres partidas, la de ayudas sociales, la de becas del casal de verano y la de equidad educativa, esta última de 25.000 euros. Dicho de otra manera, una parte del dinero se ha destinado a otros fines, pero la partida para las urgencias de las familias es más pequeña que al inicio del mandato.
Mientras tanto, el gobierno defiende que su prioridad son las personas más vulnerables y presume de tener el servicio de atención domiciliaria con más horas del norte de la comarca. Con el presupuesto aprobado inicialmente, la espera para la primera tarjeta monedero seguirá siendo la misma, ahora con el reconocimiento explícito del gobierno de que es «nefasta».
