Olesa duplica los delitos sexuales y multiplica los robos con fuerza en solo seis meses

El municipio cierra junio con 246 infracciones penales conocidas, 37 más que hace un año, tres meses después de que el Ayuntamiento celebrara siete años seguidos de reducción

Ayuntamiento de Olesa

Seis robos con fuerza se convirtieron en 14. Cinco entradas en viviendas particulares, en siete. Una sustracción de vehículo, en cuatro. Tres delitos contra la libertad sexual, en seis, de los cuales tres con penetración. Esta es la variación que el Ministerio del Interior atribuye a Olesa de Montserrat entre el primer semestre de 2025 y el primer semestre de 2026, y explica por qué el municipio cierra junio con 246 infracciones penales conocidas frente a las 209 de un año antes.

Son 37 hechos más en medio año, un incremento del 17,7%. El contraste con el resto del país es el dato que da dimensión al caso: en el conjunto de España, con 1.217.476 infracciones contabilizadas en el mismo período, el aumento fue del 0,5%. Interior publicó estas cifras el 19 de septiembre, dentro del Balance de Criminalidad del segundo trimestre, que acumula los hechos registrados de enero a junio.

El repunte olesano no es generalizado, y esta es precisamente su característica más definitoria. Los robos con violencia e intimidación se mantienen en cuatro, los mismos que hace un año. Los delitos de lesiones y riña tumultuaria bajan de cuatro a tres. No consta ningún homicidio consumado, tras el único registrado en 2025, ni ningún delito de tráfico de drogas, frente a los dos del ejercicio anterior. El aumento se concentra en dos frentes: el que afecta a la vivienda y el que afecta a la integridad sexual.

Conviene precisar qué mide este documento antes de continuar. El balance recoge los hechos que llegan a conocimiento policial —Policía Nacional, Guardia Civil, Mossos d'Esquadra y los cuerpos de policía local que aportan datos al Sistema Estadístico de Criminalidad—, de manera que una parte del delito real nunca figura ahí y un repunte de denuncias puede reflejar tanto más hechos como más disposición a denunciarlos. El ministerio advierte, además, de que las cifras están pendientes de consolidar, y en un municipio de 25.000 habitantes un puñado de casos genera porcentajes de tres dígitos. Dicho esto, 37 hechos adicionales sobre una base de 209 no dependen de un solo expediente.

Catorce robos con fuerza, ocho más

Los robos con fuerza en domicilios, establecimientos y otras instalaciones constituyen la partida que más crece dentro de la criminalidad convencional olesana, con un incremento del 133,3%. Es también el punto en el que el municipio se separa con mayor claridad de la tendencia estatal: mientras en Olesa se multiplican por más de dos, en el conjunto de España los delitos contra el patrimonio —robos, hurtos y sustracciones de vehículos— caen un 3,6% y representan el 40,3% de toda la criminalidad convencional.

Siete de esos catorce se cometieron en viviendas particulares, dos más que el año anterior. A esa cifra se suman las cuatro sustracciones de vehículos, frente a la única de 2025. Los hurtos, en cambio, que siguen siendo el gran volumen del municipio, apenas se mueven: 43 casos frente a 41, un 4,9% más. El perfil delictivo de Olesa, por tanto, no ha cambiado de naturaleza; ha cambiado de intensidad dentro de la categoría que afecta directamente al espacio privado y a la propiedad.

Seis delitos sexuales en medio año

Los delitos contra la libertad sexual registrados en el municipio han pasado de tres a seis. Las agresiones sexuales con penetración, de una a tres; el resto de delitos contra la libertad sexual, de dos a tres. En términos porcentuales, un 200% y un 50%; en términos absolutos, dos y un casos más, seis en total.

La referencia estatal permite dimensionarlo. Interior sitúa el aumento español de estos delitos en un 4%, y el de las agresiones con penetración en un 3,5%. No es el primer balance en el que Olesa se desmarca. Con los datos del cuarto trimestre de 2024, Teleolesa ya documentó un incremento local del 150% en agresiones sexuales con penetración cuando la media española de ese ejercicio se movía en el 6,7%. El año anterior, este medio había recogido la inquietud del vecindario por el aumento del 200% en delitos graves, con testimonios que describían zonas del municipio por las que evitaban pasar. Las cifras absolutas son bajas y cada caso tiene un peso desproporcionado sobre el porcentaje. La dirección, en cambio, se repite en los tres balances revisados en dos años.

Una madrugada del 21 de junio

Uno de los hechos contabilizados en este semestre tiene fecha, escenario y actuación policial documentada. La madrugada del 21 de junio, en plena Festa Major, un grupo de una decena de personas rodeó a dos jóvenes en el Parque de la Memoria mientras esperaban el tren. Según la información difundida por los Mossos d'Esquadra, uno de los dos cayó al suelo durante la huida y fue agredido a golpes y patadas, rociado con spray de pimienta y despojado del teléfono móvil; el otro también fue rociado y logró resistir el intento de sustracción del riñonera.

El 5 de agosto, agentes de la comisaría de Martorell —la que cubre Olesa— detuvieron a dos menores de edad como presuntos autores de un delito de robo con violencia e intimidación cometido en el municipio. Los investigadores los identificaron a partir de las declaraciones de las víctimas, de imágenes obtenidas de redes sociales y de un reconocimiento fotográfico. Los hechos se pusieron en conocimiento de la Fiscalía de Menores, que dirige las diligencias. Ninguno de los dos tiene todavía resolución judicial.

El episodio se produjo nueve días después de que el Ayuntamiento difundiera públicamente su balance anual de seguridad.

La partida que Interior no desglosa

Los robos y los delitos sexuales concentran la atención, pero no explican la mayor parte del aumento. El epígrafe que el ministerio denomina «resto de criminalidad convencional» —daños, amenazas, coacciones, delitos contra el orden público, falsedades y todo aquello que no encaja en las diez categorías detalladas— ha pasado de 93 a 108 casos. De esos quince hechos adicionales sale casi la mitad del incremento total del semestre.

Es, al mismo tiempo, la casilla menos transparente del documento, porque el balance no la desagrega en ningún nivel. Cualquier descripción precisa del contenido de esos 108 hechos debe venir de quien los registra.

Uno de cada cuatro delitos se comete en línea

La segunda mitad del balance no pasa en la calle. La ciberdelincuencia ha crecido un 18,5% en el municipio, de 54 a 64 hechos, y ya representa uno de cada cuatro delitos conocidos en Olesa. Las estafas informáticas constituyen el grueso, con 50 casos frente a 47, mientras que la categoría de otros ciberdelitos se ha duplicado, de siete a 14.

Este dato tiene una implicación que enlaza directamente con el bloque siguiente. En la reunión de la Junta Local de Seguridad de junio, los cuerpos policiales expusieron que las estafas habían bajado un 8,5% respecto al año anterior. La serie semestral de Interior registra el movimiento contrario para el primer semestre de 2026.

«Llevamos siete años reduciendo hechos delictivos»

La primera semana de junio, quince días antes de la agresión del Parque de la Memoria, la Junta Local de Seguridad reunió en el Ayuntamiento a los Mossos d'Esquadra, la Guardia Civil, la Policía Nacional y la Policía Local para revisar el balance de 2025: un 13,4% menos de hechos delictivos y el segundo municipio más seguro de Cataluña entre los de más de 20.000 habitantes. El consistorio lo difundió con tres cortes de audio. El alcalde, Marc Serradó, afirmó que «llevamos siete años reduciendo hechos delictivos» y sostuvo que explicarlo «puede ayudar a que la ciudadanía se sienta un poco menos insegura». El inspector jefe de la Policía Local, Isaac Aymeric, calificó de «extraordinario» mantener siete años de tendencia a la baja, porque «lo habitual son dos o tres años».

Los períodos comparados no son los mismos —ese balance cerraba 2025; el de Interior abre 2026— y esta circunstancia, por sí sola, no desmiente ninguna de las dos cifras. Lo que establece la serie semestral del ministerio es que, mientras se comunicaba aquella trayectoria descendente, los seis meses que se estaban cerrando en ese mismo momento acumulaban un aumento del 17,7%.

La posición estructural del municipio, con todo, sigue siendo la de un territorio con baja intensidad delictiva. Con 246 infracciones en seis meses y una población que el padrón sitúa en torno a los 25.000 habitantes, la ratio se sitúa en unas 9,8 infracciones por mil habitantes en el semestre, según el cálculo de este medio a partir de los datos de Interior y del INE; el equivalente español, con 49.596.376 residentes, es de 24,5. La cuestión que plantea el balance, por tanto, no es si Olesa es un municipio seguro, sino si la serie descendente que sostiene el discurso municipal sigue vigente.

Sin valoración desde el 19 de septiembre

Desde que el ministerio publicó los datos, el equipo de gobierno no se ha referido a ellos. Los comunicados institucionales difundidos entre el 14 y el 23 de septiembre tratan de actividades juveniles, subvenciones para la rehabilitación de viviendas, la Semana Europea de la Movilidad y el Día Internacional del Turismo. Ninguno menciona el Balance de Criminalidad.

El contraste con el mes de junio es documentable. El concejal de Seguridad Ciudadana y primer teniente de alcalde, Jordi Parent, admitía entonces la existencia de una distancia entre los datos objetivos y la percepción de inseguridad del vecindario, que vinculaba al incivismo, y defendía la policía de proximidad como instrumento para acortarla. Este mes, el vecindario sigue describiendo un municipio degradado sin haber obtenido respuesta pública del consistorio. Las cifras del primer semestre reducen esa distancia entre dato y percepción, aunque por la banda contraria a la que argumentaba el concejal.

Lo que queda por ver

La Junta Local de Seguridad mantiene encuentros técnicos cada quince días al margen de la reunión anual de balance, de modo que la evolución del semestre ha pasado necesariamente por esas sesiones. El contenido de esas reuniones no ha trascendido.

Quedan abiertas cuatro cuestiones con respuesta posible a corto plazo. Si la desviación se confirma cuando Interior consolide los datos y publique el balance del tercer trimestre. Qué contiene exactamente el epígrafe que aporta casi la mitad del aumento. Si el gobierno municipal mantendrá la referencia a los siete años de reducción cuando se cierre el ejercicio 2026. Y qué balance presentará la próxima Junta Local de Seguridad, que se reunirá ya en año electoral.

Fuentes de verificación

Antonio Retamero

Periodista especializado en política, sucesos, actualidad y sociedad. Con una trayectoria en el periodismo de investigación y en el seguimiento de la gestión pública local, también colabora en el análisis de la industria del entretenimiento y el sector de los videojuegos.

ARTÍCULOS RELACIONADOS