Olesa Oberta cifra en 1,5 millones el coste de la «gestoría» de Serradó y el alcalde confiesa que ha incumplido el modelo de gestión pública que defendía
Serradó acaba admitiendo ante el pleno que no ha podido municipalizar «algunos de los servicios que proponía» mientras Samuel Rodríguez le acusa de hacer «de todo menos gobernar»
Fue una de las frases más duras del pleno, y fue directa al corazón del proyecto que debía transformar Olesa. «Para mí, este equipo de gobierno ha hecho de todo menos gobernar. Habéis montado una especie de gestoría y vais: lo sacamos de aquí y lo ponemos allí», lanzó el concejal de Olesa Oberta en Comú Podem, Samuel Rodríguez, en el pleno extraordinario del presupuesto de 2027 de este jueves. Y es que, según sus cálculos, el Ayuntamiento paga cada año un millón y medio de euros de más por tener en manos de empresas privadas servicios como la limpieza de los edificios, la limpieza de las calles, la basura o la atención a domicilio.
Además, el reproche tenía un destinatario muy concreto. El alcalde, Marc Serradó, había defendido durante años la gestión pública de los servicios, hasta el punto de que el concejal no adscrito Jordi Martínez le recordó en el mismo pleno como «el ideólogo número 1 de las municipalizaciones». Ahora bien, a seis meses de las elecciones, el propio Serradó acabó reconociendo ante todo el pleno que su gobierno no lo ha conseguido: «No hemos podido avanzar en esta cuestión, y yo lo admito y me sabe mal, la verdad».
Por otro lado, la crítica de Olesa Oberta acabó en un voto en contra de un presupuesto que, según Rodríguez, «ha quedado congelado en el tiempo». «No nos gusta porque no avanza, porque no es un gobierno, es una gestión», resumió el concejal.
«Quién te ha visto y quién te ve»
Rodríguez cargó contra el gobierno del Bloc, ERC y Junts desde el primer minuto de su intervención, y lo hizo también en clave personal. «Algunos de los concejales que ahora siguen al alcalde, yo los veía desde mi casa en los plenos del mandato anterior, y quién te ha visto y quién te ve, no tiene nada que ver», dijo, antes de añadir que se sentía «muy decepcionado» porque, en sus palabras, «yo esperaba mucho y he recibido muy poco, yo y la ciudadanía en su conjunto».
Además, el concejal calificó de «propaganda» la presentación pública del presupuesto, y lo hizo con una referencia directa a la partida que se dispara hasta los 136.000 euros en 2027: «De momento, esta propaganda no costó 136.000 euros, fue un poco más barata, pero sí que fue propaganda». El motivo, según Rodríguez, es que el gobierno presumió de contención fiscal con el IBI. «En cuatro años, un 29%. Si eso es contención, que venga Dios», ironizó, en referencia a la subida que ha dejado el recibo casi un 30% más caro que al inicio del mandato.
Un millón y medio de euros al año «de más»
El núcleo de la intervención, sin embargo, fueron los números. Rodríguez repasó uno por uno los servicios externalizados y calculó cuánto se ahorraría el Ayuntamiento si los gestionara directamente, eliminando el beneficio industrial de las empresas, sus gastos de estructura y el IVA. Según los cálculos de Olesa Oberta, la limpieza de edificios, que cuesta 1.490.000 euros al año, permitiría ahorrar 350.000, y la limpieza viaria, de 1.300.000 euros, unos 245.000 más.
La lista no acababa ahí. El concejal cifró en 370.000 euros el ahorro potencial en la recogida de residuos, en casi 28.000 euros el de la implantación del nuevo servicio, en unos 190.000 euros al año el del servicio de atención domiciliaria, en 143.000 euros el de las guarderías y en 25.000 euros el de la gestión del albergue de les Paules. «Tenemos un millón y medio de euros que estamos pagando de más por hacer de gestoría y no hacer de gobierno, y no hacer política y no hacer ideología», concluyó.
Es por ello que Olesa Oberta propone estudiar la creación de «una sociedad mercantil municipal multisericios de 100% de capital público». Además, el grupo suma otros ingresos que ya había planteado antes, como una tasa de última milla para las empresas de reparto, un recargo del IBI, tasas a las compañías de telefonía móvil y cambios en el impuesto de actividades económicas. Según Rodríguez, entre el modelo del gobierno y el de Olesa Oberta «hay como mínimo una diferencia de 2 millones de euros en beneficio de la ciudadanía de Olesa».
Ahora bien, se trata de estimaciones del grupo. Las cifras de la limpieza de edificios y de la limpieza viaria cuadran con los porcentajes que el propio concejal detalló en el pleno, pero los cálculos no incluyen los costes que tendría una empresa pública propia, como la gerencia, la maquinaria o la equiparación salarial del personal que se incorporara.
Pagar por vigilar a las empresas
Además, Rodríguez denunció que el Ayuntamiento no solo paga a las empresas, sino que también paga para controlarlas. El concejal recordó que el presupuesto de 2027 incluye 10.000 euros para una auditoría de la limpieza viaria «para saber si la empresa a la que nosotros hemos externalizado el servicio lo está haciendo bien». En la misma línea, aseguró que con el servicio de atención domiciliaria el Ayuntamiento se gastó 16.000 euros para comprobar que la empresa «se había equivocado de cuatro céntimos» en la subida del sueldo de las trabajadoras.
Los presupuestos municipales muestran, de hecho, cómo ha crecido el peso de las empresas externas en el gasto del Ayuntamiento. La partida de trabajos hechos por otras empresas ha pasado de 5,27 millones de euros en 2023 a 8,04 millones en 2026, un 52,6% más. Dicho de otra manera, el conjunto de trabajos encargados a empresas externas ya representa el 78,3% de todo el gasto en bienes y servicios, cuando en 2023 era el 73,8%. El PSC también lo reprochó en el mismo pleno: el concejal socialista Cristian Mesa alertó de que este apartado «absorbe ya el 78,35%» del capítulo.
Mientras tanto, el gobierno ha ligado durante años los grandes servicios a empresas privadas. La limpieza de edificios se adjudicó en 2025 a Óptima Facility Services por tres años, por 3,5 millones de euros sin IVA, y la recogida de basura y la limpieza viaria a FCC por ocho años, hasta 2033, en una licitación en la que solo se presentó una empresa al lote principal.
Serradó: «Lo admito y me sabe mal»
Serradó respondió a Rodríguez con una admisión poco habitual. «Es verdad que yo, en el plano teórico, en la gestión pública pienso que cuando tocan derechos fundamentales es el modelo que debemos aplicar. Y es verdad que en estos años en que hemos estado en el gobierno no hemos podido avanzar en esta cuestión, y yo lo admito y me sabe mal, la verdad», reconoció el alcalde. Según él, gobernar «da una mirada y unas posibilidades diferentes», y en el Ayuntamiento «no ha sido posible poder municipalizar algunos de los servicios que yo proponía».
Aun así, Serradó defendió el trabajo hecho. En cuanto al albergue de les Paules, explicó que parte del personal se ha contratado «de manera indirecta para poder empezar ya», porque la contratación directa no habría permitido abrir el equipamiento a tiempo. Además, recogió la expresión de Rodríguez para girarla a su favor: «Es verdad, quién te ha visto y quién te ve. Las personas avanzamos, crecemos y aprendemos, y yo sé mucho más ahora que antes, y estoy muy orgulloso del trabajo que hemos hecho».
El alcalde también reconoció que la propuesta de Olesa Oberta no está en el presupuesto. «No hay una creación de una empresa pública, de capital 100% público, eso no está ahí. Pero la transformación no pasa solo por ahí, señor Rodríguez, pasa por muchísimas cosas más», dijo. Y, sobre las críticas por falta de ideología, ironizó que Olesa Oberta dice que el gobierno no tiene, mientras que el PP dice que tiene demasiada: «La cuestión de la ideología queda claro que es una cuestión de perspectiva».
Dos millones «regalados» y un voto en contra
Rodríguez, por su parte, no se movió de su diagnóstico. «Hoy le hemos entregado al equipo de gobierno 2 millones de euros. No ha querido», dijo en su último turno, antes de recordar que Olesa Oberta lleva «desde 2023 ofreciendo posibilidades, cambios estructurales», sin que el gobierno haya hecho «ni siquiera caso». Es por ello que el grupo votó en contra de un presupuesto que, según el concejal, «otra vez ataca a las personas más vulnerables».
No es la primera vez que el grupo reclama un cambio de rumbo en el Ayuntamiento, y ya hace tiempo que Rodríguez defiende que «hay que tener ganas de hacer las cosas bien». Su enfrentamiento con el gobierno, además, va más allá de los números, después de que el concejal acusara al gobierno de Serradó de hacer «lawfare» contra Jordi Martínez.
Con el presupuesto aprobado inicialmente, la propuesta de la empresa municipal continúa fuera de las cuentas, y los grandes contratos de limpieza y de basura seguirán en manos privadas durante años. Mientras tanto, a seis meses de las elecciones, el alcalde que defendía las municipalizaciones cerrará el mandato sin haber conseguido las que proponía, tal y como él mismo admitió ante el pleno.
