Marc Serradó firma con la Generalitat la construcción de 117 pisos con el alquiler ligado al sueldo de cada familia
Uno de cada cuatro será para menores de 35 años y el recibo no podrá superar el 30% de lo que gane cada familia
Quien busca piso en Olesa y no llega a los precios que pide el mercado tendrá, si se cumplen los plazos, 117 puertas más a las que llamar. Y es que el pleno aprobó el jueves por unanimidad dos convenios con la Agencia de la Vivienda de Cataluña para construir nuevas viviendas de protección oficial en dos solares municipales: 62 en el Calcàndi, entre las calles Empordà y Conflent, y 55 en Sant Bernat, en la calle Balmes con Almería. Ninguna podrá comprarse, todas serán de alquiler, y el recibo no podrá superar el 30% de los ingresos de la familia que entre en ellas.
Ese tope es el que separa estos pisos de cualquier anuncio de inmobiliaria: con 1.500 euros al mes en casa, el máximo serían 450. Un mínimo del 25% de las viviendas estará reservado para personas de 35 años o menos, y un máximo del 10% estarán reservadas para situaciones de mayor vulnerabilidad. Será una comisión con un representante del Ayuntamiento y otro de la Generalitat la que vigile que se cumpla.
El alcalde, Marc Serradó, se detuvo unos segundos antes de pasar al punto siguiente para remarcar lo que acababa de pasar. «Bueno, hoy pongo en valor este consenso en torno a la construcción de vivienda pública en este pleno, que denota que es un tema que nos preocupa a todos. Y, por tanto, lo quiero celebrar como alcalde y en nombre del gobierno.» Lo decía al final de una noche de casi cinco horas en la que su gobierno había sacado adelante las ordenanzas fiscales con el IBI al alza por un empate a diez votos, había visto cómo el PP y Ciudadanos rechazaban la ordenanza de terrazas y había terminado expulsando a una asistente y cancelando el turno de ruegos y preguntas del público. En medio de todo ello, fue la única vez que los veinte concejales votaron igual.
El solar seguirá siendo de todos los olesanos
Una cosa es ceder y otra vender, y aquí lo que se hace es ceder. Los dos terrenos están calificados de dominio público, de manera que la fórmula elegida ha sido la concesión administrativa: una empresa construirá allí los bloques y cobrará los alquileres durante 75 años, que es el máximo que permite la normativa, pero la propiedad del suelo seguirá siendo municipal todo el tiempo. El concejal de Vivienda, Joan Martínez, lo explicó con palabras sencillas en el pleno: se trata de «un permiso de larga duración para que un tercero construya un solar y lo explote sin que el Ayuntamiento pierda la titularidad».
Y es esa misma calificación urbanística la que cierra la puerta a la venta de los pisos. Aquí no pasará lo que ha ocurrido en otras promociones protegidas, que con los años han acabado en el mercado libre: estas 117 viviendas serán de alquiler durante toda la concesión y no habrá manera de comprar ninguna.
Con esta operación, el parque de pisos asequibles y sociales que tiene el municipio, que ahora es de 535 viviendas, crecerá una quinta parte. Martínez aprovechó para repasar el resto de piezas que están en marcha: 33 pisos de propiedad municipal que el Ayuntamiento ya gestiona y otros seis a punto de incorporarse, la bolsa de mediación de alquiler social, los alojamientos de emergencia de les Paules y las 28 viviendas de la calle Indústria y las 33 de Josep Perpinyà.
Quién manda en el reloj
Hay una parte de todo esto que ya no depende de Olesa, y es precisamente la que marca cuándo empezarán las obras. Será la Agencia de la Vivienda quien redacte las bases del concurso, quien lo convoque y quien decida qué condiciones deberán cumplir las constructoras que se presenten. Samuel Rodríguez, de Olesa Oberta en Comú Podem, fue quien puso el dedo en la llaga y preguntó si firmar con la Generalitat deja los solares inmovilizados hasta que en Barcelona decidan moverse.
La respuesta del alcalde no tuvo mucha diplomacia. «Yo creo que no nos podemos permitir que si la Generalitat tiene un atasco y es incapaz de sacar adelante el procedimiento, esperar eternamente», contestó. Serradó incluso puso cifra a la paciencia que está dispuesto a tener —«medio año, un año»— y recordó que el Ayuntamiento ya ha licitado por su cuenta en otras ocasiones, como en la calle Indústria y en Josep Perpinyà. «Nosotros sí que hemos hecho el trabajo, tenemos un solar, nos ha costado mucho tenerlo y por tanto le tenemos que sacar todo el jugo», remató.
De hecho, el convenio ya lleva incorporada una red de seguridad que recordó Fernando Vicente, del PSC: si pasan dos años y la Agencia no ha movido ficha, la concesión decae y el solar vuelve a manos del Ayuntamiento.
Todos votaron que sí, pero ninguno dijo lo mismo
Que la votación saliera por unanimidad no significa que los grupos pensaran igual. Jordi Martínez, el concejal no adscrito, felicitó al gobierno y acto seguido dejó la reserva: «ojalá se pueda realizar lo antes posible, que yo tengo más dudas».
Jessica Fernández, del PP, fue directa a una cuestión que en Olesa acaba saliendo siempre, la de los aparcamientos. El alcalde le respondió que en Sant Bernat todavía no hay ni proyecto básico y que en el Calcàndi los coches irán en superficie, porque bajo los bloques, tratándose de vivienda protegida, «no hay ningún constructor que quiera hacerlos».
Rodríguez, por su parte, dejó la advertencia de fondo: poner hormigón, por sí solo, no abarata nada. «España, poco antes de que estallara la burbuja inmobiliaria, construía el doble de viviendas que Alemania y Francia juntas y el precio de la vivienda no bajaba», expuso. Por eso reclamó que se aplique de verdad el recargo del IBI a los pisos vacíos de grandes tenedores, que está aprobado pero casi no se utiliza. El concejal de Vivienda le contestó con un dato del censo municipal: en Olesa hay unos 120 viviendas vacías.
El PSC, en cambio, quiso apuntar la fecha en el calendario. «Por primera vez le oigo decir que aquí en Olesa se tiene que construir vivienda protegida», dijo Carlos Fernández dirigiéndose al alcalde. «Y eso es muy importante.»
Qué pasa ahora
Con los convenios aprobados, la pelota pasa al otro lado. Ahora le toca a la Generalitat redactar las bases y convocar el concurso que debe adjudicar la construcción y la explotación de los dos solares, y si no lo hace en dos años, los terrenos vuelven al Ayuntamiento sin que se haya puesto ni un ladrillo.
Serradó lo dejó dicho con la condicional que sostiene todo: «Si la Generalitat nos acompaña, podemos dar un salto adelante en Olesa que puede mejorar la vida de mucha gente». Los solares ya están y las firmas también. Ahora falta que alguien empiece a cavar.
