Las cartas inéditas de un militar olesano en Filipinas que anticipaban el fin del Imperio Español
El historiador Pau Figueras Bartés rescata del olvido la figura de Ginés Geis en una investigación que revela las grietas internas de la administración colonial
A veces, los secretos que explican la caída de un imperio no se encuentran en los grandes archivos nacionales, sino escondidos en las buhardillas de una casa de la plaza Nova de Olesa de Montserrat. Lo que durante décadas fueron solo papeles viejos en "Cal Geis" se ha revelado ahora como una crónica inédita y punzante sobre el desastre colonial español en Filipinas. A través de la mirada del olesano Ginés Geis, el joven historiador Pau Figueras Bartés nos descubre que la pérdida de las últimas colonias no fue solo una derrota militar, sino el fruto de una administración "incapaz" de gestionar sus propias necesidades.
"Nosotros creíamos de entrada", relata Figueras, "que podría ser una biografía interesante, pero no imaginábamos que daría el resultado historiográfico actual". El estudioso olesano es el autor de La fragilidad del sistema colonial español. Memorias de Ginés Geis Gotzens, el libro que salió a la luz el pasado 22 de abril. Esta obra supone el arranque formal de la nueva línea editorial Selecta olesana, una alianza impulsada por el OlesaAteneu y la Comunidad Minera Olesana para ofrecer investigación académica de calidad a la ciudadanía.
El caso es que la investigación se alimenta principalmente del archivo personal salvaguardado por Francesc Llosa y Assumpció Montagut. Estos manuscritos supervivientes, sumados a los registros del padrón municipal y del Archivo Militar de Segovia, han permitido dibujar la trayectoria de un olesano nacido en 1851. "Es una información parcial", aclara el autor, "pero fundamental para entender la logística del colonialismo, que funcionaba de manera completamente ineficaz".
Viajes transoceánicos absurdos y microscopios por correo
La carrera militar de Geis arranca en una Península completamente convulsa, atravesando la monarquía de Amadeo I, la efímera Primera República y la posterior Restauración alfonsina. Después de combatir en la Tercera Guerra Carlista y obtener la condecoración de la Cruz Blanca, el hombre recibió destino en Manila en el año 1881. Una vez instalado en el archipiélago, el militar no solo abrió una clínica veterinaria para la población civil, sino que se sumergió en el estudio de enfermedades como la epizootia y el muermo.
Y, pese a todo, su correspondencia radiografía una administración colonial complicada. "Para que lo ascendieran en el escalafón", puntualiza Figueras respecto al sistema de promociones, "tenía que volver obligatoriamente a España y entonces hacer inmediatamente el viaje de regreso hacia Filipinas". Este protocolo obligaba a los oficiales a cruzar medio mundo únicamente para formalizar una ceremonia de rango militar.
Pero ¿qué pasaba cuando las necesidades operativas sobre el terreno eran urgentes? Las cartas recuperadas detallan las insistentes peticiones de Geis reclamando más personal veterinario, absolutamente vital en un territorio donde el ejército dependía del transporte animal. El gobierno español, incapaz de atender la demanda específica, acababa enviando médicos ordinarios para que asumieran a la fuerza estas tareas. Incluso para conseguir instrumental científico básico, el olesano tenía que pedir a sus amistades que le hicieran llegar un microscopio desde Europa esquivando los canales oficiales.
La constancia tras la investigación histórica
Para entender la magnitud del hallazgo hay que fijarse en los años de trabajo minucioso de transcripción y análisis. Nacido en 1995, Pau Figueras Bartés consolida con este libro su rigor académico. Actualmente profesor en la Universitat Ramon Llull y doctorando en la Universidad de Vic, su trayectoria agrupa formación superior en Alemania y galardones de prestigio obtenidos desde la adolescencia, como los premios Francesc Noy o el de Recerca Jove de la Generalitat en el año 2013.
"Tiene un carácter discreto y prudente", señala el presentador Pep refiriéndose al autor, "y sobre todo destaca por ser un trabajador austero y disciplinado". Esta perseverancia ha sido el motor para descifrar caligrafías ochocentistas complejas y estructurar un texto que ya consiguió un accésit al 40.º Premio de Investigación Vila d’Olesa. Todo ello, editado bajo el paraguas de la Comunidad Minera Olesana, que aporta sus Fondos Sociales para garantizar un retorno cultural directo y palpable al tejido asociativo.

Un silencio previo al desastre definitivo
Mientras el acorazado estadounidense Maine saltaba por los aires en febrero de 1898 precipitando la pérdida definitiva de Cuba, Puerto Rico y las propias Filipinas, Ginés Geis ya descansaba lejos de las balas. El veterinario había regresado a su Olesa natal a finales de 1894, ignorando el seísmo geopolítico que estallaría pocos años después. Moriría en 1905 habiendo alcanzado la graduación de subinspector veterinario de segunda, equivalente a un teniente coronel actual.
A partir de entonces, la historia oficial señaló el aislacionismo, el retraso industrial y la falta de blindados navales como los únicos verdugos del imperio. Ahora, el libro presentado en el municipio añade una capa de comprensión imprescindible desde la administración cotidiana. Las memorias de Geis testifican que los grandes colapsos estatales rara vez estallan de golpe; más bien se agrietan poco a poco, entre trámites inútiles, médicos haciendo de veterinarios y la ausencia crónica de un simple microscopio.