La respuesta de Fernando Gigena: un editorial sin explicaciones cargado de falacias y ataques personales

Cortinas de humo, ataques al mensajero y ni una sola mención a los 75.000€ de dinero público: radiografía de una maniobra de distracción para ocultar 14 años de presuntas irregularidades

Fernando Gigena Benito

Cuando un político o un personaje público acusado de presuntas irregularidades responde a una investigación periodística sin responder realmente a nada, los manuales de comunicación de crisis tienen un nombre técnico para esa maniobra: non-answer. Una respuesta que parece una respuesta, que adopta la forma y el tono de la defensa, pero que en realidad se limita a cambiar el tema, atacar al mensajero y apelar a la propia honorabilidad. El editorial publicado en el último número del "Periòdic 08640" firmado por Fernando Carlos Gigena Benito es un ejemplo clásico del género.

Conviene leerlo con atención. No porque contenga información nueva, sino precisamente porque no la contiene.

El arte de contestar sin responder

La investigación de Teleolesa identificó tres hechos documentados y verificables. Primero: el Ayuntamiento de Olesa de Montserrat ha transferido más de 75.000 euros a Gigena desde 2023, fragmentados en 117 pagos, una estructura que la doctrina de la Sindicatura de Comptes cataloga como posible patrón de fraccionamiento irregular. Segundo: la publicación que recibe ese dinero público lleva operando desde 2012 con un depósito legal cesado, en situación irregular según la Biblioteca de Cataluña. Tercero: tras la publicación de la investigación, el propio editor contactó a contrarreloj con el Depósito Legal para intentar regularizar una situación ignorada durante catorce años.

El editorial de Gigena no menciona ninguno de estos tres hechos. Ni el volumen de dinero público recibido, ni la situación del depósito legal, ni la maniobra de regularización de urgencia. En su lugar, el texto reivindica veintidós años de trayectoria, denuncia lo que califica como «ataque» y «difamación», y se presenta como víctima de un periodismo que confunde con «manipulación». Esa elección no es casual. Es una estrategia.

Falacias con nombre propio

Los estudiosos de la argumentación llevan siglos catalogando las trampas lógicas que permiten aparentar que se debate cuando en realidad se evade. El editorial de Gigena concentra varias de las más utilizadas.

La primera y más visible es el ad hominem, el ataque a la persona en lugar de a los argumentos. En lugar de refutar los datos que sustentan la investigación —contratos, importes, expedientes municipales, registros oficiales—, el texto construye una imagen del adversario como un agente malintencionado cuyo único objetivo es destruir. Es un movimiento conocido: si no puedes desmontar el argumento, desacredita a quien lo formula. El problema es que los documentos no tienen reputación que manchar. Los importes facturados al Ayuntamiento no varían según quién los publica.

La segunda falacia es la del hombre de paja —en inglés, straw man—. Esta técnica consiste en distorsionar o simplificar el argumento del contrario para atacar una versión debilitada del mismo. Gigena presenta la investigación de Teleolesa como un ataque genérico al periodismo local, a la comunidad y a su persona, cuando la investigación no cuestiona en ningún momento la existencia de la publicación ni el derecho de nadie a hacer periodismo de proximidad. Lo que cuestiona —documentos en mano— es el origen, el volumen y la estructura del dinero público que financia esa publicación, y la presunta irregularidad administrativa con la que opera.

La tercera es la apelación a la autoridad propia, o lo que los anglosajones llaman appeal to self-authority. El texto de Gigena descansa casi enteramente en su trayectoria: veintidós años de trabajo, el reconocimiento de la comunidad, la dedicación y el esfuerzo. Todo eso puede ser cierto. Nada de eso responde a las preguntas formuladas. Una trayectoria extensa no convalida presuntos contratos irregulares. El rigor de décadas de trabajo no regulariza retroactivamente un depósito legal cesado.

Y la cuarta, quizá la más sofisticada, es la falacia de la irrelevancia. Ante la acusación concreta de haber cobrado más de 75.000 euros del Ayuntamiento bajo una presunta estructura de pagos que la jurisdicción mira con lupa, Gigena habla de la importancia del periodismo local, del compromiso con Olesa, de los valores que defiende. Son afirmaciones que, en otro contexto, podrían resultar incluso nobles. En este contexto, son cortinas de humo. El debate no es si el periodismo local es necesario. El debate es si el dinero público que lo financia se adjudicó conforme a la ley.

Lo que el silencio dice

En el periodismo y en los tribunales existe un principio: silence can be evidence. El silencio sobre un hecho concreto, cuando ese hecho ha sido explícitamente planteado, es en sí mismo una información. No prueba culpabilidad, pero sí ausencia de explicación.

Este principio tiene precedentes célebres. Cuando el periódico The Washington Post publicó las primeras piezas sobre el Watergate en 1972, la Casa Blanca no respondió a los datos: atacó a los periodistas, cuestionó sus fuentes y defendió la honorabilidad de la Administración Nixon. Meses después, las cintas grabadas en el Despacho Oval hacían imposible cualquier otra defensa. Más cercano en el tiempo, la estrategia comunicativa del expresidente brasileño Jair Bolsonaro ante las investigaciones sobre malversación siguió el mismo manual: desacreditar a los medios, apelar al sacrificio personal y omitir cualquier respuesta a los hechos documentados. La Justicia brasileña terminó procesándolo.

La comparación no es retórica. Es metodológica. La no-respuesta ante hechos documentados no es una postura neutral: es una postura activa que, en ausencia de refutación, refuerza la solidez de los datos publicados. Gigena tenía la oportunidad de señalar un dato incorrecto, una cifra errónea, un expediente malinterpretado. No lo ha hecho. Lo que ha publicado en su lugar es un alegato emocional que, paradójicamente, confirma que los hechos publicados no tienen refutación posible.

La maniobra de contrarreloj que el editorial no menciona

Hay un detalle que el texto de Gigena no puede mencionar sin hundirse: el contacto con la Oficina del Depósito Legal de Barcelona justo después de la publicación de esta investigación.

La Biblioteca de Cataluña confirmó a este medio que el editor había contactado con ellos para preguntar cuántos números faltaban y poder entregarlos. Una maniobra de regularización urgente, catorce años después de que los registros dejen de reflejar actividad de la publicación. Si la situación fuera regular —como implica el editorial con su defensa de la trayectoria y el rigor—, esa gestión no habría tenido lugar.

El editorial habla de honestidad, de explicaciones y de respeto a la profesión. Pero no menciona esa llamada. Esa omisión tiene más peso argumentativo que todo lo que sí menciona.

La pregunta que queda sin respuesta

Cuando un medio periodístico publica una investigación, la respuesta legítima del investigado puede adoptar varias formas: negar los hechos con datos concretos, aportar documentación que los matice, señalar errores verificables, o confirmar y dar su versión de lo ocurrido. Lo que no cabe en el periodismo riguroso —ni en el derecho a réplica— es suplantar la respuesta por el ataque.

Teleolesa ha publicado datos. Importes. Expedientes. Números de contratos. Un registro oficial con el depósito legal marcado como cesado. La comunicación escrita del organismo que confirma el intento de regularización. Ninguno de esos elementos ha sido refutado. Ninguno de esos elementos aparece mencionado en el editorial del "Periòdic 08640".

Las preguntas siguen sobre la mesa. ¿Por qué el Ayuntamiento fragmentó en 117 pagos una relación comercial que supera los 75.000 euros sin convocar nunca un concurso público? ¿El editor firmó declaraciones responsables ante el consistorio mientras su publicación operaba con un depósito legal cesado? ¿Qué ocurrió entre 2012 y mayo de 2026 para que esa situación no se regularizara? ¿Quién en el Ayuntamiento sabía, y desde cuándo, que estaba financiando una publicación en presunta situación irregular?

Un editorial de media página sobre la importancia del periodismo y la honradez personal no responde a ninguna de ellas.

Editorial de Fernando Gigena Benito
Editorial de Fernando Gigena Benito

Aquest article és una crònica periodística d’anàlisi i d’opinió, elaborada a partir d’una investigació pròpia i de fonts oficials. Per la seva naturalesa, conté elements subjectius derivats de la interpretació dels fets documentats.

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Antonio Retamero

Periodista especializado en política, actualidad, sucesos y sociedad. Se encarga de la cobertura informativa diaria, la redacción de noticias y el seguimiento de temas de interés público.

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