ERC copia una moción de un sindicato y el PSC le para los pies: "Hay que evitar hacer el ridículo"
El socialista Fernando Vicente desmonta la iniciativa de Esquerra con sus propias contradicciones: el partido había gobernado negándose a reconocer exactamente lo que ahora exige
La moción llegó al pleno municipal con el sello de Esquerra Republicana de Catalunya. Pero el texto era de otro. Lo reconoció la propia concejala de ERC, Anna Valero, casi al final de su intervención: la iniciativa la había redactado USTEC y el grupo municipal la recibió, la modificó en algunos puntos y la llevó a la sala. Lo que no esperaban es que el PSC lo convirtiera en un argumento del debate político.
«Una de las cosas que no debemos hacer en política es hacer el ridículo», dijo Fernando Vicente, concejal del Partit dels Socialistes de Catalunya, antes de explicar el problema: ERC había reproducido la moción sindical sin corregirla del todo. En el último punto, el texto seguía sin incluir la notificación a todos los sindicatos educativos, un detalle que el propio Vicente comparó con otro precedente reciente. «Sant Andreu hizo lo mismo —tomó la moción de USTEC y la presentó—, pero al menos se la leyó bien y añadió en el último punto la notificación a todos los sindicatos».
El nombre que firmaba era otro
La contradicción que Vicente señaló no era menor. La moción comenzaba instando al gobierno de la Generalitat a alcanzar mejoras «con los sindicatos», en plural. Pero en el desarrollo, el único sindicato que aparecía con protagonismo era USTEC. «Empezáis diciendo "con los sindicatos" y después solo os acordáis de USTEC», resumió el concejal socialista. «Vosotros habéis fosilizado una moción de USTEC poniéndole vuestro nombre».
Ahí es donde la situación se vuelve más incómoda para ERC. Porque USTEC no está de acuerdo con el pacto que la Generalitat acaba de cerrar con UGT y Comisiones Obreras. Un acuerdo que supone aproximadamente 2.000 millones de euros en cuatro años para mejorar las condiciones del personal docente. Al presentar una moción elaborada por ese sindicato, ERC asumía implícitamente su posición crítica con ese pacto. Vicente lo dejó caer sin necesidad de destacarlo demasiado.
Lo que Esquerra no discutió cuando gobernaba
Vicente no se limitó a la cuestión procedimental. Fue al fondo. Y el fondo tenía memoria. Uno de los puntos de la moción reclama reconocer la deuda derivada del cambio de los estadios docentes de seis a nueve años —los llamados sexenios—, una deuda que se generó en 2012 bajo el gobierno de Convergència i Unió, con la consellera Irene Rigau, en plena época de recortes.
Lo que el concejal socialista recordó es que cuando Esquerra Republicana ocupó el Departament d'Educació, en las negociaciones con los sindicatos «se negó reiteradamente a reconocer esa deuda». Y hoy, desde la oposición municipal, ERC presenta una moción que exige exactamente lo contrario de lo que practicó. «Muy bien, no pasa nada», dijo Vicente, con una ironía que no necesitaba traducción. «Todos podemos aceptar que nuestros partidos se equivocan y nosotros cambiamos».
La confusión de competencias
Hay otro flanco que el concejal socialista abrió y que Valero tuvo que admitir, al menos en parte. La moción mezclaba reclamaciones salariales dirigidas a la Generalitat con otras que dependen del gobierno español. Los salarios base de los docentes no los fija Barcelona ni Cataluña: los fija el Estado, y se han ido actualizando en el marco del diálogo social con el conjunto de los funcionarios públicos. Lo que sí depende de la Generalitat es el complemento específico, que con el acuerdo firmado con UGT y Comisiones ha subido un 30%.
Valero, en su réplica, reconoció la distinción pero le dio la vuelta: «Ha parecido, con lo que decía el concejal Peniello, que ese complemento del 25% en maestros o del 30% en secundaria se refería al salario entero. Entiendo que si hubiera sido así, todos habrían estado de acuerdo». Y añadió que la negociación estatal había sido más favorable que la autonómica. Un argumento que, en la práctica, concedía buena parte del terreno al PSC.
La réplica de Valero y lo que quedó sin responder
La concejala de ERC defendió el balance educativo de su partido durante los años de gobierno: más presupuesto, más docentes, reducción de ratios en I3, gratuidad de la educación de cero a dos años, 182.000 ayudas de comedor, reducción de la segregación escolar en un 20%. Una lista larga. Y aclaró que ella sí había mencionado el origen sindical de la moción, «en la última frase», aunque reconoció que las modificaciones introducidas la separaban del texto original de USTEC.
Lo que no resolvió con tanta claridad fue la pregunta de fondo que Vicente había dejado en el aire: si la moción partía de un sindicato que rechaza el acuerdo firmado por la Generalitat, ¿estaba ERC pidiendo que se rompiese ese pacto? ¿O simplemente reclamaba mejoras adicionales? El texto no lo precisaba. Y esa ambigüedad fue, precisamente, lo que el PSC aprovechó para desmontar la iniciativa ante el pleno.
La moción, con las modificaciones que finalmente se acordaron, quedó aprobada. Pero el debate ya había dejado algo más claro que su resultado: que presentar una moción sindical sin, según Vicente, leerla del todo tiene un coste político. Lo que también dejó claro es que el PSC, en esta ocasión, llegó al pleno muy bien preparado.