Olesa, señalada por Protección Civil: más de 20 años con el plan contra incendios caducado
Esta situación coloca al municipio en una posición de vulnerabilidad, ya que define cuestiones tan vitales como dónde debería alojarse la población afectada en caso de evacuación
Olesa de Montserrat es uno de los municipios de Cataluña que, por su ubicación y masa forestal, está obligado a disponer de un plan de actuación por riesgo de incendio forestal. Este documento no es un mero trámite burocrático; es el eje central de la respuesta ante una emergencia, pero según datos de Protección Civil de la Generalitat facilitados a TV3, el plan de Olesa lleva más de veinte años caducado.
Esta situación sitúa al municipio en una posición de vulnerabilidad. Un plan actualizado es fundamental para no tener que improvisar cuando las llamas amenacen. Define cuestiones tan vitales como quién lidera el operativo a escala municipal, qué recursos humanos y materiales deben activarse, dónde se encuentran las zonas de mayor riesgo y quién vive en ellas, o dónde debería alojarse la población afectada en caso de evacuación. Como explicaba Álvaro González, jefe del servicio de implantación de Protección Civil, "todo lo que ya tengamos preparado previamente nos ayudará a reducir el impacto" de un incendio. Sin esta herramienta al día, la coordinación y la eficacia de la respuesta podrían verse seriamente comprometidas.
La situación en el entorno: deberes hechos y asignaturas pendientes
La realidad en la comarca y en los municipios vecinos es diversa y sirve para poner en contexto la situación de Olesa. Mientras que localidades cercanas como Abrera o Esparreguera sí que tienen sus planes de actuación vigentes y homologados por la Generalitat, mostrando un cumplimiento de sus obligaciones en materia de prevención, otras presentan escenarios distintos.
Un caso particularmente preocupante es el de Collbató, que directamente no dispone de ningún plan de incendios, pese a su proximidad al macizo de Montserrat, una zona de alto valor ecológico y riesgo elevado. Esta comparativa territorial acentúa la necesidad de revisar y actualizar los protocolos en Olesa, un municipio rodeado de masa forestal y con diversas urbanizaciones en contacto directo con el bosque.
La inquietud vecinal y el debate político
La noticia no ha tardado en circular por las redes sociales, donde la preocupación y la crítica han sido las notas dominantes. Un vecino, por ejemplo, expresaba su malestar afirmando que "les importa una mierda los bosques y luego van de ecologistas", sugiriendo que la atención del consistorio se centra en "otras tonterías". En una línea más irónica, otro residente se preguntaba si "¿el carril bici cuenta como cortafuegos?", un comentario que denota una percepción de desconexión entre las inversiones municipales y las necesidades urgentes en materia de seguridad.
Además, esta situación ha abierto también el debate político. Según relata un representante del PSC local en una publicación, su grupo municipal presentó una propuesta en el pleno de julio o septiembre de 2023 para que el gobierno aprobara y actualizara varios planes de protección civil, dado que, en su opinión, muchos estaban caducados o eran inexistentes. Según su versión, el ejecutivo local votó en contra de la moción argumentando que "la propuesta no estaba lo suficientemente trabajada". Esta acción política, que se puede verificar en las actas y grabaciones de los plenos municipales, añade una nueva dimensión al asunto, que va más allá de una simple cuestión técnica.
¿Qué podría pasar en caso de incendio?
Tener un plan caducado desde hace más de dos décadas implica que el análisis de riesgos no se ajusta a la realidad actual. En veinte años, el paisaje ha cambiado, se han construido nuevas viviendas, la población ha variado y los recursos disponibles son distintos. En caso de declararse un incendio forestal que amenace el municipio, la ausencia de una hoja de ruta actualizada podría traducirse en una cadena de consecuencias negativas.
La improvisación podría marcar las primeras horas, que son cruciales. Podrían surgir dudas sobre las vías de evacuación más seguras, los puntos de confinamiento o la movilización de recursos municipales como la brigada o la policía local. La coordinación con cuerpos de emergencia supramunicipales, como los Bombers de la Generalitat, aunque garantizada, podría ser menos fluida si no se basa en un documento estratégico conocido y ensayado por todas las partes. Hay que recordar que Olesa, por su complejidad industrial, ya cuenta con planes específicos como el PLASEQCAT para riesgo químico, lo que demuestra la importancia de tener protocolos para cada amenaza.
Sea como sea, la actualización del plan de incendios no es solo una obligación legal, sino una responsabilidad directa para garantizar la seguridad de los olesanos y la protección de su valioso entorno natural. Hasta el momento, el Ayuntamiento no ha emitido ningún comunicado oficial al respecto.