El alcalde d'Olesa hace 'mea culpa' por la gestión de los residuos voluminosos: "No se han hecho recogidas cuando tocaba"

Este gesto llega después de un verano marcado por la presencia continuada de muebles y otros objetos abandonados junto a las islas de contenedores

Marc Serradó reconoce deficiencias en el servicio de recogida

El alcalde Marc Serradó ha reconocido públicamente deficiencias en el servicio de recogida de voluminosos y ha entonado un "mea culpa" ante la ciudadanía. Este gesto llega tras un verano marcado por la presencia continuada de muebles y otros objetos abandonados junto a las islas de contenedores, una situación que había generado numerosas quejas vecinales. Según el alcalde, parte de la responsabilidad recae en la nueva empresa concesionaria del servicio, la cual, al parecer, se encuentra en un periodo de ajuste que ha provocado incumplimientos en la recogida.

Un servei qüestionat i la resposta municipal

En unas declaraciones recientes, Serradó dirigió directamente la preocupación ciudadana expresada durante todo el mes de agosto. "Nosotros entonamos un 'mea culpa'", afirmó, justificando que los problemas han coincidido con un cambio en la empresa encargada de la recogida. "La empresa actual se está adaptando", explicó, admitiendo que tienen constancia de que "en algunos barrios, en algunas calles, no han hecho las recogidas cuando tocaba".

Ante esta situación, el gobierno municipal asegura que está tomando cartas en el asunto. "Estamos manteniendo reuniones intensas con ellos para terminar de ajustar todo el servicio", relató el alcalde, quien además advirtió que si la empresa no presta el servicio tal y como se ha contratado, "el ayuntamiento estará detrás tomando las medidas que hagan falta". Estas declaraciones apuntan a una fiscalización exhaustiva del nuevo contrato para garantizar que se cumplan las condiciones pactadas y se resuelvan las incidencias que afectan directamente la imagen y la salubridad de los espacios públicos.

El incivismo, la otra cara de la moneda

Por otra parte, el alcalde no ha centrado el foco únicamente en la gestión del servicio. También ha señalado el comportamiento de una parte de la ciudadanía y de algunas empresas como un factor determinante en el problema. Y es que, según detalló, aunque "la mayoría de la gente hace los vertidos cuando toca", una minoría realiza estos vertidos fuera de los horarios permitidos y, además, deposita materiales que no corresponden a la recogida de voluminosos.

Actualmente, la normativa municipal permite dejar muebles y otros objetos voluminosos los domingos, lunes y viernes a partir de las 21 horas (y los sábados en las zonas diseminadas). No obstante, es habitual encontrarse con restos de reformas o, incluso, con el mobiliario entero de un piso abandonado en la vía pública. "Vaciar todo un piso y dejarlo en la vía pública no es el objetivo de este servicio", remarcó Serradó, recordando que para estos casos existe el punto limpio municipal.

Hasta el momento, el Ayuntamiento ha iniciado una campaña de concienciación en positivo, pero también ha empezado a tramitar sanciones gracias a las imágenes captadas por cámaras de vigilancia. Según relata el alcalde, estos vertidos irregulares son especialmente frecuentes en los barrios diseminados, identificando la zona del Oasis y la Riera Blava como puntos especialmente conflictivos.

La solución definitiva: un nuevo modelo de recogida a domicilio

Sea como sea, el modelo actual de recogida de voluminosos tiene los días contados. La administración se encuentra en plena transición hacia un sistema de recogida a domicilio que pretende resolver gran parte de los problemas mencionados. Este nuevo servicio, que se prevé que comience a funcionar antes de que acabe el mes de septiembre, se basará en la concertación previa.

El funcionamiento será sencillo: cualquier vecino o vecina que necesite deshacerse de un mueble podrá llamar a un número de teléfono habilitado para reservar un día y una hora de recogida. Un equipo de la empresa se desplazará hasta el domicilio en la franja acordada para llevarse el objeto. Con esta medida se persiguen dos objetivos principales. El primero es mejorar radicalmente el estado de las calles, eliminando los muebles de las islas de contenedores. El segundo es facilitar la vida a la ciudadanía, especialmente a las personas mayores o con movilidad reducida, que no tendrán que trasladar objetos pesados hasta la calle.

Retos de implantación y un período de convivencia

El alcalde es consciente de que toda transición comporta dificultades. Durante las primeras semanas, y probablemente durante los meses de octubre y noviembre, convivirán los dos sistemas: el nuevo servicio a domicilio y, lamentablemente, los vertidos irregulares que todavía se produzcan. "Tendremos que estar recogiendo, por desgracia, vertidos en la vía pública, seguro", reconoció.

La prioridad del Ayuntamiento es garantizar que el nuevo sistema funcione a la perfección desde el primer día para generar confianza. "Si un vecino o una vecina llama y reserva una hora, a esa hora se le debe pasar a recoger el voluminoso", enfatizó. El éxito de esta fase inicial es fundamental para que la ciudadanía adopte el nuevo servicio y abandone definitivamente la práctica de dejar los muebles en la calle. Una vez el sistema esté consolidado, todos los vertidos en la vía pública serán considerados irregulares, lo que permitirá a la administración centrar sus esfuerzos en las campañas de civismo y en las acciones sancionadoras pertinentes.