El Ayuntamiento de Olesa cierra filas: La respuesta oficial al caso del Tir Arc Olesa

El consistorio apunta que Figueras, como persona física, puede solicitar el uso del equipamiento fuera de los horarios cedidos al TAO

El ayuntamiento responde a la polémica de Tir Arc Olesa

Tras la polémica que ha captado la atención de los vecinos de Olesa de Montserrat, el Ayuntamiento ha salido al paso. Y es que, esta tarde, la administración ha hecho declaraciones directas a Teleolesa en respuesta al conflicto con Tir Arc Olesa denunciado por un vecino, marcando una línea burocrática clara sobre su implicación en la disputa ante las reclamaciones.

La posición oficial: manos atadas y reglamentos internos

El Ayuntamiento defiende su no intervención con un argumento que separa estrictamente las competencias públicas de las decisiones privadas de las entidades deportivas. Según las declaraciones hechas a Teleolesa, los convenios con clubes como el TAO ceden el uso de los equipamientos municipales, pero dejan en manos de estos la gestión interna, incluida la política de admisión de socios y la aplicación de sus reglamentos. "El Ayuntamiento no puede actuar en la política asociativa que apliquen las entidades, que tienen derecho de admisión y deciden a quién renuevan o no la condición de persona asociada", asegura el consistorio.

En el caso de Guillem Figueras, el Ayuntamiento afirma que, una vez perdida la condición de socio, Figueras no tiene derecho a utilizar las instalaciones en los horarios asignados al club. "En horario de cesión de uso de un equipamiento de esta entidad deportiva solo pueden hacer uso de él las personas asociadas y/o federadas con ese club", explican a Teleolesa, poniendo como ejemplos otras instalaciones como el pabellón Salvador Boada o el campo de fútbol. Así, el consistorio se desmarca de cualquier responsabilidad en la disputa, sosteniendo que no puede "obligar a ninguna entidad a admitir a una persona como socia" salvo que se vulneren derechos fundamentales, cosa que, según ellos, no ocurre aquí.

Como alternativa, el Ayuntamiento apunta que Figueras, como persona física, puede solicitar el uso del equipamiento fuera de los horarios cedidos al TAO, de acuerdo con la ordenanza fiscal número 29, accesible en línea, que regula las tasas para el uso de equipamientos municipales. Una propuesta que, no obstante, no resuelve el fondo de la cuestión planteada por la familia Figueras: el derecho a continuar formando parte del club y a acceder a un espacio público en igualdad de condiciones.

Una defensa de la burocracia

El comunicado y las declaraciones a Teleolesa giran en torno a un principio básico: las entidades deportivas legalmente constituidas –inscritas en el Consell Català de l’Esport y en el Registro Municipal de Entidades– tienen plena autonomía para establecer sus reglamentos internos y gestionar los horarios asignados. "Los clubs tienen sus estatutos y reglamentos internos de funcionamiento que determinan la gestión directa que se llevará a cabo en la entidad deportiva", insisten, subrayando que esa autonomía incluye decisiones como la de no renovar la condición de socio de Guillem Figueras.

Esta postura choca con los argumentos de la familia Figueras, expuestos en su escrito del 19 de diciembre de 2024 y recogidos en nuestro artículo anterior. Según ellos, el reglamento interno del TAO, que exige federarse a través del club para utilizar las instalaciones, carece de respaldo legal y contradice normativas como la Ley 39/2022 o el Decreto Legislativo 1/2000 de la Generalitat, que obligan a las administraciones a garantizar el acceso a la práctica deportiva. El Ayuntamiento, sin embargo, no entra a valorar estos planteamientos, limitándose a reiterar que no tiene capacidad de intervención en los asuntos internos del club.

Un debate abierto

La respuesta del Ayuntamiento, aunque contundente, no parece destinada a cerrar el debate, sino a desplazarlo fuera de su esfera. Para la familia Figueras, la cuestión va más allá de una simple disputa asociativa: es una lucha por el derecho a la práctica deportiva en un espacio público y un llamamiento a la responsabilidad municipal en la supervisión de las entidades que gestionan bienes comunes. El Ayuntamiento, en cambio, se mantiene firme en su interpretación legalista, defendiendo que su función termina donde comienza la autonomía de los clubs.

En declaraciones realizadas a nuestro medio, Félix, el vecino que denuncia la situación, ha revelado que el Ayuntamiento, aunque cede el uso de las instalaciones, no proporciona el material esencial para la práctica de tiro con arco, como dianas y papeles de diana, que son propiedad exclusiva del club. Esta situación obliga a los arqueros a llevar su propio equipamiento, una circunstancia que Félix califica de "engañosa". Además, ha puesto de manifiesto que el uso de las instalaciones municipales para la práctica de este deporte implica un coste adicional, una tasa que los usuarios deben pagar cada vez que acceden al espacio.

Teleolesa ha intentado recoger la versión del TAO para contrastar los hechos, pero hasta ahora la entidad no ha respondido. Mientras tanto, el caso continúa generando interrogantes sobre la gestión de los equipamientos municipales en Olesa y la coherencia del Ayuntamiento en episodios similares –como los de 2006, 2007 y 2023–, cuando sí intervino a favor de Guillem Figueras. La pelota, ahora, parece estar en el terreno de la ciudadanía y, quizás, de los tribunales, si la familia decide llevar el caso más allá.