Vecinos de Olesa estallan contra el estado de los contenedores: "Para subir las tasas han sido muy rápidos"

Una imagen viral de basura acumulada en la calle Colón reaviva el debate sobre la limpieza viaria a las puertas del nuevo sistema de recogida con chip

Acumulación de bolsas de basura / Marian Twin

Una denuncia vecinal sobre la acumulación de bolsas de basura, cartones y otros desechos en la esquina de la calle Colón con Progrés ha reavivado el debate en Olesa de Montserrat. La queja, surgida a raíz del estado de desbordamiento de una islita de contenedores, ha servido de altavoz para un sector de la ciudadanía que observa con escepticismo la situación actual de la limpieza viaria, justo cuando el municipio encara la recta final hacia el cambio de modelo de recogida.

Y es que la preocupación de los residentes va más allá de la molestia puntual. El testimonio que ha hecho saltar la alarma resumía el sentimiento de incertidumbre con una frase que ha resonado entre el vecindario: "Así están ahora mismo los contenedores... No me quiero imaginar cuando la gente tenga que pasar una tarjeta", en clara referencia a la implantación de los contenedores cerrados con identificación prevista para este 2026.

Dudas sobre el origen del desbordamiento

La situación expuesta en la vía pública ha generado diversas interpretaciones sobre las causas reales de esta acumulación. Según algunos vecinos, la imagen es consecuencia directa de una falta de frecuencia en el vaciado, argumentando que los depósitos están llenos y no admiten más carga.

Por otra parte, otros testimonios apuntan al incivismo como factor determinante. Según relata una vecina, a menudo se da la paradoja de que los contenedores "están medio vacíos y la basura está fuera", una versión respaldada por otros usuarios que aseguran haber encontrado los depósitos vacíos por dentro pese al caos exterior. "Entonces no es culpa del ayuntamiento, es que la gente es muy sucia", sentenciaba otra residente, desplazando la responsabilidad hacia los hábitos de la ciudadanía. Entre los hallazgos, se ha llegado a reportar la presencia de árboles de Navidad con luces y todo dentro del contenedor de rechazo, dificultando la gestión correcta de los residuos.

La gestión del servicio y las tasas, a examen

Más allá del incidente en la calle Colón, la denuncia conecta con un malestar de fondo relativo a la relación entre el coste del servicio y su eficiencia. "Para subir las tasas han ido más rápido", criticaba un vecino, reflejando una opinión compartida por quienes consideran que el aumento de la presión fiscal no se ha traducido en una mejora visible en las calles.

Esta cuestión ya ha sido objeto de crítica política; el PSC local señaló recientemente que se estaba aumentando la tasa para prestar un servicio que, a su juicio, ha empeorado, vinculando la situación a la prórroga del contrato actual.

Hasta el momento, el Ayuntamiento ha admitido ciertas dificultades. El pasado septiembre, el alcalde Marc Serradó reconoció deficiencias en la recogida de voluminosos, aunque matizó que se estaban tomando medidas para fiscalizar a la empresa concesionaria y lanzó un llamamiento a respetar los horarios establecidos para evitar imágenes como las denunciadas.

Incertidumbre ante el despliegue de febrero

Sea como sea, el trasfondo de estas quejas es la implantación inminente del nuevo sistema de recogida de residuos. Entre febrero y mayo de 2026, Olesa empezará a cerrar los contenedores, los cuales solo se podrán abrir mediante una tarjeta identificativa o una aplicación móvil.

Este modelo, que busca cumplir con las normativas europeas de reciclaje y contener el gasto del vertedero, genera inquietud entre quienes temen que, si actualmente ya hay dificultades con los contenedores abiertos, la barrera tecnológica pueda agravar los vertidos en la vía pública. De momento, las denuncias vecinales como la de la calle Colón sirven de termómetro de una situación que tendrá que convivir próximamente con un cambio radical en los hábitos de reciclaje del municipio.