EXCLUSIVA: Vecinos de Olesa denuncian el "descontrol" de un grupo violento contra menores y el "pasotismo" policial durante la noche de Fin de Año
Los afectados relatan persecuciones hasta los domicilios y denuncian que la Policía Local pasó por delante de los disturbios sin detenerse
Lo que debía ser una noche de celebración ha acabado derivando en una reclamación formal en las oficinas del Ayuntamiento. Y es que, días después de la fiesta de Nochevieja celebrada en el pabellón Sant Bernat, un grupo de vecinos ha decidido denunciar lo que consideran una gestión deficiente de la seguridad durante la noche del 31 de diciembre. Hasta ahora, los hechos no habían trascendido, pero una recogida de firmas dirigida a la Alcaldía ha saltado la alarma sobre unos incidentes que, según los denunciantes, dejaron a varios jóvenes desamparados.
Un relato de tensión y supuestas agresiones
El comunicado, que ya cuenta con el apoyo de varias familias, relata una situación preocupante. Según relatan las familias, la fiesta se vio empañada por la actuación de un grupo de jóvenes que, presuntamente, se dedicó a agredir a otros asistentes. Los firmantes aseguran que estas agresiones se produjeron "por el simple placer de divertirse" y señalan que los implicados serían un grupo "conflictivo" ya conocido en el municipio por haber generado problemas el año anterior.
La queja denuncia que, pese a esos antecedentes, se les habría permitido el acceso al recinto sin aplicar el derecho de admisión. Además, los denunciantes exponen una situación de "miedo y falta de seguridad", explicando que muchas de las víctimas no quieren denunciar formalmente los hechos a la policía por "miedo a represalias", ya que tienen la sensación de que este grupo actúa "con total impunidad sin que nadie les pare los pies".
Discrepancias sobre el escenario de los hechos
Aunque el comunicado menciona situaciones de descontrol, cabe matizar dónde se produjeron exactamente los incidentes. Según han comunicado algunos testimonios a este medio, que trabajaron en el evento, dentro del recinto el ambiente fue festivo y la seguridad privada contratada mantuvo el orden correctamente durante la celebración.
Sea como sea, las versiones parecen coincidir en que la situación se complicó, sobre todo, una vez acabada la fiesta. Según estas fuentes, los disturbios se concentraron en la vía pública una vez cerrado el pabellón, momento en el que la responsabilidad de la seguridad recae en la Policía Local y no en el personal privado del interior.
Cuestionamiento a la respuesta policial
Es precisamente la actuación —o la supuesta falta de ella— de los agentes locales lo que centra el grueso de las críticas. La carta es contundente en este aspecto: los vecinos lamentan que, según su versión, "no hubo presencia policial" visible para disuadir los comportamientos violentos en el exterior.
El relato de los hechos va más allá y describe cómo, mientras el grupo supuestamente violento continuaba agrediendo o increpando a los asistentes en la calle, una patrulla habría pasado por delante "sin detenerse a ayudar". Además, el comunicado denuncia que se pidió explícitamente a la policía que acompañara a casa a algunos jóvenes que estaban siendo perseguidos y amenazados, una petición que, según afirman, no fue atendida. Esto habría obligado a los menores a volver a sus domicilios con una fuerte sensación de indefensión.
Exigencia de responsabilidades y nuevos protocolos
Ante esta situación, las familias afectadas no quieren que los hechos queden en el olvido. La iniciativa busca, por un lado, que el Ayuntamiento inicie una investigación para aclarar qué falló y depurar responsabilidades y, por otro, que se informe públicamente de las medidas que se tomarán.
La demanda final es clara: hace falta una revisión de los protocolos de seguridad en actividades para jóvenes, con la participación de las familias, para garantizar que, en el futuro, la fiesta no acabe con nadie corriendo por miedo calle abajo.
NOTA: La Policía Local de Olesa de Montserrat no colabora con los medios de comunicación. Además, el Ayuntamiento se niega a colaborar con los medios críticos, hecho que hace imposible obtener su versión de los hechos.