La respuesta del vecino expulsado del Ayuntamiento: "Mis preguntas producen urticaria al equipo de gobierno"
El ciudadano afectado acusa al alcalde Marc Serradó de silenciar el diálogo y advierte que la futura modificación del ROM limitará los derechos de los vecinos
"Son determinadas preguntas", advierte Martí Obiols, "las que molestan y producen urticarias a los interpelados". El vecino expulsado rebate de forma contundente el argumentario del equipo de gobierno. Lejos de aceptar que la máxima autoridad municipal se viera obligada a echarlo de la sesión, denuncia una decisión completamente voluntaria que se habría podido esquivar con voluntad de diálogo.
Para entender mejor todo esto, hay que retroceder a la sesión pública en la que el ciudadano exigió al alcalde, Marc Serradó, que contestara por qué no pertenecía a la CUP. Después de un tenso intercambio de reproches y la reiterada amenaza de silenciar el micrófono , el edil acabó exigiendo que abandonara la sala.
Sin embargo, el conflicto va mucho más allá del choque directo. "Hemos visto personas que constantemente interfieren en los plenos", detalla Obiols, "con comentarios impropios, en voz alta y a menudo insultantes, y no se han producido expulsiones".
Esta asimetría en la tolerancia del gobierno local conecta exactamente con la denuncia que hizo Samuel Rodríguez, portavoz de Olesa Oberta, justo después del incidente. Durante el mismo pleno, el concejal ya señaló que otras personas habían llegado al insulto personal contra el equipo de gobierno sin sufrir ninguna medida de expulsión.
El oscuro futuro de la participación ciudadana
Pero vayamos al principio de la normativa interna. El foco de la polémica recae ahora sobre las reglas del juego. "Más allá de la anécdota", recalca el ciudadano afectado, "lo que se ha demostrado es que el artículo 84 del ROM es un problema tanto para los concejales del equipo de gobierno como para los que no tienen mando en la plaza".
Vale la pena recordar que desde formaciones como el PSC se justificó la expulsión para evitar el uso electoralista del espacio, mientras la alcaldía destacaba la urgencia de diseñar un nuevo reglamento para blindar el funcionamiento institucional.
Con todo esto en mente, el expulsado lanza un último aviso sobre el rumbo real de esta modificación. "La solución que se prevé para este problema", concluye Obiols, "va más hacia la restricción de derechos en lugar de la ampliación. Signos de los tiempos".
