Gana un contrato pese a ser el peor proyecto presentado: el polémico truco para llevarse 15.935 euros del Ayuntamiento de Olesa
Un licitador logró darle la vuelta a un concurso que tenía perdido: una rebaja al límite, una alerta por baja temeraria y una queja formal contra el propio Ayuntamiento
Imagina dedicar semanas a diseñar un proyecto impecable para la administración, sacar casi un sobresaliente y perder el concurso frente a alguien que rozó el suspenso. Ocurrió a finales del año pasado en el Ayuntamiento de Olesa de Montserrat, y el expediente demuestra cómo la agresividad en el precio puede tumbar cualquier brillantez técnica.
El abismo de los puntos
En agosto de 2025, dos candidatos compitieron por el servicio de asesoramiento urbanístico del municipio. La fase de valoración técnica no dejó lugar a dudas. El despacho Binari Arquitectes SLP arrasó con 25 puntos sobre 30 posibles. Su rival, Xavier Gelonch Pifarré, apenas salvó los muebles con un 14,5.
Los técnicos municipales validaron las propuestas del favorito como eficientes y de gran beneficio para la administración. Por el contrario, varias soluciones del segundo candidato se consideraron genéricas, poco aplicables o de escaso beneficio. Todo apuntaba a un ganador claro.
La alerta económica que paralizó la mesa
Pero el truco para llevarse estos contratos públicos suele estar en exprimir la calculadora. Al abrir los sobres económicos, saltaron todas las alarmas.
El presupuesto base partía de los 18.000 euros. Mientras el líder técnico ajustó su propuesta a 17.460 euros, Gelonch presentó una cifra insólita: 15.935,22 euros. Una caída tan agresiva que obligó a los expertos de la mesa de contratación a activar una alerta por oferta presuntamente anormal, ya que superaba en más de un 46% la baja permitida frente a su competidor en la valoración automática.
Así justificó la rebaja (y salvó el contrato)
Acorralado por la burocracia, el candidato tuvo apenas tres días naturales para demostrar que sus números eran viables y no una baja temeraria. Entregó el papeleo el 14 de octubre de 2025, no sin antes adjuntar una queja formal protestando por el escaso margen de tiempo que le dieron para responder.
Para demostrar que su alternativa ultraeconómica era saludable y legal, aportó varias claves al consistorio. Por un lado, utilizó el Convenio colectivo de empresas de Ingeniería y Oficinas Técnicas publicado en 2024 para cuadrar al milímetro la retribución anual de sus costes salariales. Por otro lado, entregó un cuadro de dedicaciones y su decreto de compatibilidad como funcionario del Ayuntamiento de Juneda para justificar sus horas disponibles de pluriempleo. Además, firmó una carta comprometiéndose a asumir de forma explícita esos costes horarios sin sobrecargar a las arcas municipales.
Finalmente, el 5 de noviembre de 2025, el consistorio dio luz verde a la justificación. El candidato de los 14,5 puntos técnicos se adjudicó el contrato público con una nota final de 84,50 puntos. El despacho que arrasó en el proyecto se quedó en 72,85 puntos, hundido por la implacable fórmula matemática del precio. Un expediente ya cerrado que deja una gran pregunta: ¿compensa el ahorro económico cuando la valoración técnica cae a la mitad?