El Ayuntamiento gasta 100.000 euros para frenar el colapso del Parque de la Memoria: "Hay riesgo de que el subsuelo se esté vaciando"
El consistorio admite la "incertidumbre" y "peligro grave" ante la aparición sucesiva de socavones de hasta cinco metros de profundidad
Marc Serradó, alcalde de Olesa de Montserrat, ha rubricado un decreto de emergencia para intentar detener lo que los técnicos municipales califican ya de situación de "peligro grave". Tal y como ha podido saber este medio a través de la documentación oficial, el subsuelo del Parque de la Memoria se está hundiendo. No es una hipérbole: el departamento de Urbanismo ha detectado ya tres socavones en menos de un año, uno de ellos con una profundidad de 4,75 metros, capaz de engullir un vehículo o causar una tragedia personal irreversible.
Abrumado por la sucesión de los hechos —la primera alerta llegó en enero, la segunda en septiembre y la última, ya fuera del perímetro de seguridad, en octubre—, el Ayuntamiento ha tenido que recurrir a la "fontanería" administrativa más extrema: la contratación de emergencia sin concurso público. El objetivo es claro: adoptar una solución técnica inmediata antes de que la inestabilidad del terreno provoque un accidente.
La herencia de una obra fallida
El origen de este "suflé" geológico, según detalla el informe técnico al que ha tenido acceso este medio, no es natural, sino humano.Ubicado en las inmediaciones del paso subterráneo, el hundimiento responde al colapso de un muro de cierre ejecutado durante las anteriores obras de urbanización de la plaza Fleming. En aquella intervención, se decidió rellenar una antigua pasarela subterránea para ganar espacio. Ahora, aquella decisión se ha convertido en una trampa.
La tierra que debía sostener el parque está desapareciendo, colándose hacia el interior de antiguos almacenes o espacios vacíos que quedaron mal sellados. El informe es demoledor en su diagnóstico: existe una "incertidumbre" real de que se pueda estar "vaciendo cualquier espacio de la antigua pasarela", hecho que podría generar nuevos cráteres en la superficie sin previo aviso.
100.000 euros para tapar la herida
Ante esta situación, y con el fin de sofocar la crisis antes de que escale, el gobierno municipal ha adjudicado a la mercantil Catalana d'Obres del Penedès SA el encargo de sanear la zona. La operación, que tiene un coste de 100.706,46 euros (IVA incluido), no admite demoras: se ha ordenado el inicio inmediato de los trabajos con un plazo máximo de ejecución de un mes.
El plan de ataque de la empresa constructora, definido en los pliegos, implica una estrategia de cirugía mayor:
Retirada de las tierras caídas dentro del espacio subterráneo.
Construcción de un nuevo muro de contención encofrado a dos caras para blindar la estructura.
Inspección exhaustiva del tercer tramo de la antigua pasarela, para descartar que la erosión silenciosa esté afectando otras zonas.
Un "cheque en blanco" justificado por el peligro
La Ley de Contratos del Sector Público (LCSP) es garantista, pero en su artículo 37 permite saltarse los procedimientos habituales cuando hay riesgo de catástrofe. El Ayuntamiento, que en situaciones normales habría de licitar la obra, se ha visto forzado a utilizar esta palanca legal. El informe del Jefe del Área de Territorio y Sostenibilidad, fechado el 30 de octubre, sirve de escudo jurídico al acreditar la relación directa entre el colapso del muro y el peligro para la integridad física de los peatones.
Josep Contreras, nombrado responsable del contrato, será el encargado de vigilar que la empresa del Penedès cumpla con el calendario.