El Ayuntamiento de Olesa adjudica a dedo 15.600 euros a una agencia publicitaria para un diseño de marca
El ejecutivo de Serradó y Parent, que ya recortó 55.000 euros en bienestar social para blindar la propaganda y el "ChatGPT Pro", encarga la imagen del municipio a una agencia externa pese a vender un proceso "participativo"
La definición de la identidad de Olesa de Montserrat tiene dos precios. Para la ciudadanía, el coste es el tiempo destinado a rellenar una encuesta bajo la premisa de que la marca "se construye entre todas y todos". Para las arcas municipales, sin embargo, el precio está tasado al céntimo: 15.669,50 euros. Ese es el montante que el equipo de gobierno, liderado por el Bloc Olesà, ERC y Junts, ha adjudicado mediante un contrato menor a una agencia externa apenas unos días antes de lanzar su campaña de participación ciudadana.
Jordi Parent (Olesa, 1972), primer teniente de alcalde y responsable de un área de Comunicación cuyo presupuesto ha experimentado un notable incremento, rubricó el pasado 2 de diciembre el decreto para contratar a la empresa Evil Love S.L. El objetivo del encargo, tal y como figura en el expediente al que ha tenido acceso este medio, es la "ejecución del servicio para el proyecto marca ciutat". Esta gestión, tramitada desde los despachos del gobierno local, se produce mientras en los canales oficiales se asegura que definir la marca "no es hacer un eslogan ni una campaña publicitaria", sino recoger un "relato compartido".
La dualidad del relato: participación y consultora privada
Mientras la estructura municipal anima a los vecinos a aportar sus ideas en la plataforma Participa 311 para que la marca "nazca de la realidad de Olesa", la maquinaria administrativa ya ha ungido a una consultora privada para ejecutar dicha labor. El contrato, al no superar el umbral legal de los 15.000 euros de base imponible, ha podido adjudicarse de forma directa sin la concurrencia de un concurso público abierto, estableciendo una duración de un mes para los trabajos.
Aunque desde el Ayuntamiento se apela al "sentimiento de pertenencia" para movilizar la participación vecinal, el Ejecutivo local ha optado por blindar una partida de casi 16.000 euros para profesionalizar externamente el concepto. La adjudicación a la citada agencia se justifica en el decreto bajo el argumento de ser la oferta que "mejor satisface los intereses municipales", una fórmula técnica habitual en la fontanería administrativa para validar estas contrataciones.
Prioridades presupuestarias: Comunicación frente a Servicios Sociales
Este gasto en imagen corporativa responde a una estrategia de priorización presupuestaria que, tal y como ya adelantó Teleolesa, ha generado fricciones en los sectores de la oposición. El tripartito, que logró ahormar una mayoría absoluta para aprobar las cuentas de 2026, ha diseñado unos presupuestos donde la partida de promoción institucional —definida por Parent como un "ajuste a la realidad de mercado"— gana peso financiero en contraste con las políticas asistenciales.
Los datos presupuestarios reflejan que, mientras el gobierno local inyecta 50.000 euros adicionales en comunicación y publicidad (elevando el total a cerca de 200.000 euros), las partidas destinadas a Servicios Sociales registran una disminución de 55.000 euros, lo que supone una reducción superior al 30% respecto a ejercicios anteriores.
Del software de IA a la agencia de 'branding'
La contratación de la "Marca Ciudad" se suma a otras inversiones tecnológicas en el área dirigida por Parent, como la suscripción a la versión avanzada de ChatGPT —con un coste cercano a los 3.000 euros anuales— o la implementación de sistemas de videoactas. Si bien el concejal defendió en su momento estas herramientas como necesarias para la "sistematización de procesos", voces de la oposición como Carlos Fernández o Samuel Rodríguez interpretaron estos movimientos en clave interna como una apuesta por la proyección de imagen institucional frente a otras necesidades.
Con la adjudicación ya firmada por el alcalde, Marc Serradó, y el secretario municipal, el Ayuntamiento afronta ahora la gestión de explicar la coexistencia de un contrato privado para definir una identidad que, según la campaña institucional, debía residir fundamentalmente en la voz de sus vecinos.
