Vox España exige "prioridad nacional" en los 33 pisos de Olesa: "Es de justicia básica"

La batalla por la vivienda pública en la calle Josep Perpiñà ha roto las costuras locales para instalarse en la agenda nacional de Vox, que ha avalado la ofensiva de Aarón Sánchez contra la gestión del Incasòl

Aaron Sánchez, coordinador de Vox en Olesa | Vox España

La promoción de 33 viviendas de protección oficial en Olesa de Montserrat ya no es solo una cuestión urbanística; es trinchera ideológica. La formación verde ha decidido elevar a categoría nacional la disputa sobre estas adjudicaciones. Vox España, en un movimiento que busca muscular a su agrupación local, ha hecho suyas las denuncias de Aarón Sánchez y exige que se aplique el principio de "prioridad nacional" en el reparto de los pisos, advirtiendo que no permitirán que las ayudas "ignoren a quienes llevan toda la vida contribuyendo".

Aarón Sánchez, coordinador de Vox en el municipio, ha logrado rubricar el respaldo nacional del partido bajo una premisa clara: el criterio de arraigo. "Estamos a favor de la vivienda protegida, pero no a cualquier precio ni para cualquiera", ha sentenciado Sánchez, quien considera de "justicia básica" que el esfuerzo fiscal de los vecinos revierta en ellos mismos, oponiéndose frontalmente a lo que desde la formación califican de criterios laxos en la adjudicación.

La sombra del Incasòl y el "fantasma" de Pretoria

Más allá del debate identitario sobre los beneficiarios, la formación ha puesto la lupa en la ejecución técnica y los plazos de la obra, (iniciada sobre el papel en 2019 y cuya finalización se dilata hasta septiembre de 2026). Ejecutadas por el Incasòl, las obras se han convertido en el blanco de una fiscalización feroz por parte de Sánchez, que ha recordado el historial de un organismo público que, (aunque es una pieza importante en la arquitectura institucional de la Generalitat), arrastra polémicas pretéritas.

"Esta empresa tiene casos de corrupción por todos lados, el 'Pretoria' es uno de ellos", ha espetado el líder local, vinculando la gestión actual con los ecos del caso de corrupción urbanística que sacudió Cataluña en 2009. Vox alerta de que estarán "muy atentos" a la calidad de los acabados, insinuando que el organismo público tiende a entregar promociones "en mal estado" y advirtiendo de que no tolerarán "chapuzas" pagadas con el dinero del contribuyente, independientemente de si los fondos provienen de las arcas municipales, de la Generalitat o de los Next Generation.

Ofensiva simultánea: del ladrillo a la basura

La estrategia de Vox en Olesa no se circunscribe únicamente al ladrillo. Tal y como ha recogido Teleolesa, Aarón Sánchez ha abierto otro frente de conflicto apenas unas semanas antes, acusando al gobierno municipal de esconder un "afán recaudatorio" tras la implementación de los nuevos contenedores inteligentes.

En esa denuncia paralela, el coordinador ha señalado que la supuesta medida ecológica es "en realidad" una herramienta de control fiscal sobre los vecinos. Con ambos frentes abiertos, la formación busca capitalizar el descontento vecinal ante una administración que, según sus declaraciones, tarda seis años en entregar llaves pero se da prisa en fiscalizar las bolsas de basura.

Con la entrega de las viviendas prevista para dentro de año y medio, la exigencia de Vox de dar un "giro de 180 grados" en las bases de adjudicación promete tensar las costuras del debate político, situando el concepto de "preferencia nacional" en el centro del tablero local.