El PSC carga contra Serradó por "dinamitar" los puentes con la Generalitat y le exige una rectificación inmediata ante el colapso de Monbus

Carlos Fernández acusa al alcalde de "activismo político" falaz para tapar su gestión, mientras el primer edil confirma la parálisis del Govern tras una llamada fallida

Carlos Fernández, del PSC y Marc Serradó, el alcalde

El Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC), socio prioritario de la oposición y partido que sustenta al Govern de la Generalitat, ha decidido elevar el tono para exigir al alcalde, Marc Serradó, una rectificación pública por lo que consideran una "deslealtad manifiesta" y una "falta a la verdad". La polémica estalla después de que el primer edil asegurase en la emisora municipal que el Ejecutivo catalán "no quiere" que los vecinos de Olesa lleguen a Barcelona en autobús, una afirmación que ha desatado las hostilidades en el arco político local.

Carlos Fernández, primer secretario del PSC de Olesa y concejal, (que hasta la fecha había mantenido una postura de colaboración crítica), ha comparecido para denunciar lo que su formación interpreta como una maniobra de distracción del gobierno municipal. "Un alcalde no puede hacer este tipo de activismo político basándose en mentiras", ha sentenciado Fernández, visiblemente molesto, haciendo alusión a la "risa nerviosa" —"de haber sido malote"— que, según él, delató al alcalde durante su intervención radiofónica.

La "incoherencia" de la foto y el contrato

La crítica socialista no se limita a la defensa de las siglas del partido en el Govern. Fernández, ha puesto el foco en la gestión de las expectativas realizada por el equipo de gobierno del Bloc Olesà (Esquerra y Junts). El dirigente socialista ha calificado de "incongruente" que el cocejal de movilidad se fotografiase el pasado 23 de diciembre con los nuevos autobuses en Manresa, vendiendo mejoras en el servicio, para descubrirse apenas dos días después que los horarios reales suponían un retroceso en la calidad del servicio.

"¿Qué ha pasado aquí? ¿Nadie sabía lo que se estaba firmando o se ha ocultado información hasta que ha estallado?", se pregunta Fernández, quien considera que el Ayuntamiento ha intentado "vender la piel del oso" antes de tiempo. Aunque el PSC reconoce que el contrato de Monbus "está mal hecho" y perjudica al municipio, Fernández ha querido recordar, en un ejercicio de memoria administrativa, que la licitación actual no es obra de los apenas cuatro meses de gestión de Salvador Illa, sino una herencia de la administración anterior que el actual Govern se ha visto obligado a ejecutar.

Para el PSC, la estrategia de Serradó de "buscar el enfrentamiento" con la Generalitat es un error de cálculo que podría salir caro al municipio. Fernández ha desplegado una lista de consellers —desde Xavier Vila (Política Lingüística) hasta Sílvia Paneque (Territorio), pasando por el propio President Illa— que han visitado Olesa en el último año y medio, como prueba de que la acusación de "abandono" carece de fundamento fáctico.

Serradó: "La Generalitat no ha hecho los deberes"

Lejos de amilanarse o entonar el mea culpa exigido por la oposición, Marc Serradó se ha reafirmado en su posición, aunque matizando el discurso hacia la gestión técnica. El alcalde ha revelado que, tras el plazo de gracia de diez días otorgado a la Dirección General de Transportes tras la tensa asamblea vecinal del 20 de enero, la respuesta ha sido el silencio administrativo.

Según ha detallado el alcalde, en una llamada efectuada el pasado jueves 6 de febrero, la directora general le confirmó que "no habían avanzado en la cuestión" debido a otras prioridades, presumiblemente ligadas al caos de Renfe. "No pudo dar una nueva fecha", ha lamentado Serradó, confirmando los peores presagios para los usuarios que sufren a diario los retrasos y la reducción de frecuencias en la entrada a Barcelona por Gran Via.

"Mi lealtad es con Olesa y con los olesanos, no con las administraciones", ha zanjado el alcalde, intentando sacudirse la presión política para centrar el debate en la "dignidad" del servicio. Serradó, (consciente de que la batalla por el relato puede difuminar el problema real), ha insistido en que no dejará de señalar los incumplimientos, vengan de donde vengan, aunque eso suponga tensionar las relaciones con sus socios potenciales.

Un escenario de bloqueo

El choque de trenes deja a la ciudadanía en una situación de incertidumbre. Mientras el PSC advierte que "los puentes entre gobierno y oposición corren el riesgo de caerse" si no hay una rectificación ética, el alcalde confirma que la solución técnica por parte de la Generalitat sigue en un cajón.

Lo que subyace, como ha deslizado Fernández en su intervención, es una pugna de intereses mucho mayor que la de un simple contrato de autobuses: la colisión entre el lobby del transporte, que busca mantener su cuota de mercado, y el modelo de ciudad de una Barcelona que, bajo el mandato de Collboni, ha cerrado el grifo a la entrada masiva de autobuses metropolitanos en el centro de la ciudad. En medio de esa guerra de gigantes, y ahora también en medio del fuego político local, quedan los viajeros de Olesa, esperando un autobús que, como admite el propio alcalde, "ni llega ni va".

Antonio Retamero

Periodista especializado en política, actualidad, sucesos y sociedad. Se encarga de la cobertura informativa diaria, la redacción de noticias y el seguimiento de temas de interés público.

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