El Ayuntamiento obliga a recoger las terrazas de los bares de noche «para no molestar a los peatones»
El PP pedía poder dejar las sillas apiladas en la calle por la noche, pero el gobierno se negó
Guardar las sillas cada noche. No poder abrir media hora más en verano. Quitar los cerramientos de cristal antes de que acabe el frío. Estas eran las tres peticiones que el Partido Popular llevó a la comisión que preparaba la nueva ordenanza de terrazas de Olesa de Montserrat. Las tres fueron rechazadas antes de llegar al Pleno.
La noche del 24 de septiembre, el Ayuntamiento aprobó de forma definitiva esa ordenanza con 12 votos a favor, 2 en contra y 7 abstenciones. Votaron en contra el PP y Ciudadanos. El PSC y el concejal no adscrito Jordi Martínez se abstuvieron. A favor votaron los tres grupos que forman el gobierno: Junts per Olesa, Esquerra Republicana y el Bloc.
Tres peticiones para las terrazas, tres respuestas negativas
La concejal del PP, Jessica Fernández Dalmases, explicó que su grupo había ido a la comisión «con ganas de trabajar en conjunto». Pedía tres cosas.
La primera era para los bares pequeños que no tienen almacén: poder dejar las mesas y las sillas apiladas en la calle por la noche, en lugar de tener que meterlas cada día dentro del local. El gobierno dijo que no; hay que recogerlo todo.
La segunda era el horario de cierre. Ahora mismo la norma marca la misma hora en pleno invierno que en pleno verano: las 12 de la noche entre semana y la una menos cuarto los viernes y sábados. El PP pedía media hora más en los meses de calor. «No es lo mismo un mes de febrero que un mes de julio», dijo Fernández en el Pleno.
La tercera era sobre los cerramientos de cristal que protegen las terrazas del frío, que hoy solo se pueden poner de noviembre a marzo. El PP quería que se pudieran mantener también en octubre y en abril.
Ninguna de las tres se aceptó. «Todo lo que tuvimos fue un no rotundo», resumió la concejal.
Un argumento que no aguantó la primera pregunta
El concejal de Actividades, Domènec Paloma, explicó por qué hay que recoger las mesas y sillas cada noche: para mantener limpia la calle, para que no molesten a la gente que pasea y para evitar problemas de convivencia.
Fue el segundo motivo el que no se sostuvo. El concejal Jordi Martínez le preguntó algo muy sencillo: si las terrazas se recogen de noche, ¿cuánta gente pasea a esas horas? Paloma reconoció en ese mismo momento, delante de todo el Pleno, que ese argumento «se le había escapado» y que no era el más importante. Se quedó con los otros dos: la limpieza y evitar el incivismo.
Fernández respondió que ese argumento de la limpieza no encajaba con el estado actual de las calles del municipio, y pidió en su lugar que hubiera más policía vigilando las terrazas y el mobiliario urbano.
Sobre el horario, Paloma explicó que hay que buscar un equilibrio entre el descanso de los vecinos y el negocio de los bares, sobre todo en las calles donde hay muchos locales juntos. Sobre los cerramientos, dijo que es una cuestión de cómo se cobran las tasas, y que por eso hace falta separar bien la temporada de verano de la de invierno.
Una ordenanza que ya ha pasado varias veces por el Pleno
El concejal Samuel Rodríguez recordó que esta era ya la cuarta o quinta vez que esta misma ordenanza llegaba al Pleno. Su grupo siempre la ha votado a favor, aunque cada vez se ha encontrado con algún problema distinto: en alguna ocasión pedían un papeleo que no hacía falta, en otra la tasa era demasiado alta para ciertos bares.
Esta última versión venía a arreglar un fallo legal: la norma pedía a los bares un documento, la «cédula homologada», que el propio Ayuntamiento ya no expide desde hace años. También decía que eran los bares quienes tenían que pintar en el suelo dónde puede ir cada terraza, cuando en realidad ese trabajo lo hace la brigada municipal.
La asociación de comerciantes de Olesa había presentado once quejas al texto en marzo. El gobierno solo aceptó una: la que decía que el Ayuntamiento no puede decirle a un bar cómo colocar sus mesas si la terraza está en terreno privado, no en la calle. Las otras diez quejas se rechazaron.
Ciudadanos también votó en contra
El concejal de Ciudadanos, Josep M. Paniello, también votó en contra. Dijo que la ordenanza tiene poco que ver con la limpieza de verdad, y que normalmente son los propios dueños de los bares quienes limpian su zona.
No es la primera vez que pasa algo parecido
Esta no es la primera vez que la concejal del PP se queja de que sus propuestas no se tienen en cuenta. En marzo de 2025 ya dijo que en los plenos le cortaban la palabra y que le costaba conseguir documentos del Ayuntamiento. En ese mismo comunicado también criticó el gasto en los contenedores inteligentes de basura, que entonces costaban 600.000 euros.
Esos contenedores volvieron a ser noticia en mayo de 2026, cuando el PP pidió por escrito explicaciones sobre las multas que se estaban poniendo a vecinos por dejar bolsas fuera de los contenedores, y preguntó qué puede hacer alguien que no quiere dar sus datos personales para conseguir la tarjeta que abre los contenedores.
En diciembre de 2025, en un puesto informativo del PP en la plaza de Catalunya, Fernández comparó los casi cinco millones de euros que ha costado ampliar la biblioteca con lo que ella considera calles sucias y poca seguridad.
No siempre sus palabras generan tanto desacuerdo. En mayo de 2025, durante un debate sobre una moción de memoria histórica, cuando pidió «centrarnos en los problemas reales de los olesanos», fue la única intervención de toda la sesión que el público aplaudió. Entre los asistentes había familias que estaban pasando por un desahucio.
Al terminar la votación de la ordenanza de terrazas, Fernández dijo que el PP «seguirá luchando por la hostelería» desde la oposición.
