Aaron Sánchez acusa al Ayuntamiento de Olesa de introducir los contenedores inteligentes con un objetivo "recaudatorio" bajo el paraguas del reciclaje
El coordinador de Vox asegura que algunos dispositivos no abren con normalidad y sitúa el arranque del sistema en el centro de la polémica política
Aaron Sánchez, coordinador de Vox en el municipio y voz visible de la oposición más frontal al Tripartito —formado por la CUP, ERC y Junts—, ha lanzado una ofensiva total contra el gobierno local para intentar descabalgar el relato oficial sobre los nuevos contenedores inteligentes. Con la Zona 1 del municipio estrenando este mes de febrero el sistema de apertura mediante tarjeta o app, Sánchez no ha dudado en calificar la medida de "afán recaudatorio" disfrazado de ecologismo.
La batalla por el relato: "Contenedores controladores"
Aunque el equipo de gobierno, liderado por el alcalde Marc Serradó, defiende que la medida busca rubricar los objetivos de reciclaje, desde la formación verde interpretan la maniobra en clave puramente fiscalizadora. Para Sánchez, lo que el Ayuntamiento vende como modernización necesaria no es más que una herramienta de intromisión en la privacidad de los vecinos.
"Nosotros los llamamos contenedores controladores", sentencia el líder de Vox, quien asegura que la tecnología RFID implementada no busca tanto la eficiencia ambiental como el marcaje al ciudadano. "A partir de febrero van a controlar cómo y cuándo tiras la basura", ha denunciado Sánchez, sugiriendo que el consistorio utiliza la coartada verde para "recaudar", una tesis que busca calar en el sector de la población más escéptico con la digitalización forzosa del servicio.
El fantasma de la insalubridad: ratas y suciedad
Apoyado en la experiencia de otros municipios donde el sistema ha generado controversia —con Girona o ciertas zonas del Vallès como espejos en los que nadie quiere mirarse—, el portavoz de Vox augura un escenario dantesco para las calles de Olesa. "Esto provoca proliferación de ratas y proliferación de cucarachas, pero al Ayuntamiento no le importa", ha asegurado Sánchez, vinculando directamente el cierre de los contenedores con el aumento de bolsas de basura abandonadas en la vía pública.
La formación, que ha convertido la gestión de residuos en su principal palanca de oposición, alerta de que el sistema ya ha nacido viciado. Según relata Sánchez, el mismo día de la implantación ya se detectaron fallos técnicos: "Hemos visto contenedores que, justamente, no abren. He tenido que venir, pasar la tarjeta y estaba totalmente bloqueado", relata el coordinador, describiendo la frustración de vecinos que, bolsa en mano, se ven obligados a regresar a sus domicilios con los residuos.
La letra pequeña de la ley europea
Aunque la narrativa oficial del gobierno municipal suele escudarse en la obligatoriedad de las directivas de Bruselas para justificar el cambio, la realidad normativa ofrece matices que Vox intenta explotar políticamente. Si bien la Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados obliga a los entes locales a mejorar las ratios de recogida separada y a establecer tasas no deficitarias, el texto legal prioriza modelos eficientes —como el puerta a puerta o los contenedores cerrados— pero no impone explícitamente el chip inteligente como única vía, dejando margen a los consistorios para ahormar sus propios sistemas adaptados a la realidad local.
Es en esa grieta interpretativa donde Sánchez clava su estaca, rechazando lo que considera "experimentos ideológicos" de la CUP, ERC y Junts. "Olesa necesita sentido común, no más problemas. Queremos soluciones eficaces, no imposiciones", remata el comunicado de la formación.
Un aviso a los responsables
Dirigiéndose directamente a los responsables municipales, Sánchez ha lanzado una advertencia final sobre la viabilidad del proyecto: "Señor Carreira, yo le aviso que no van a funcionar". Con el despliegue del sistema previsto para extenderse progresivamente al resto del municipio, Vox fía su capital político al desgaste que el nuevo modelo pueda generar en la ciudadanía. Mientras el Ayuntamiento pide paciencia y adaptación, la oposición de derechas se prepara para capitalizar cada bolsa fuera de lugar, convencida de que el "caos" no ha hecho más que empezar.
