Entrevista con el propietario de 'El Italiano' después de Pesadilla en la cocina
Así ha mejorado 'El Italiano' gracias a los consejos de Chicote y los nuevos proyectos de su propietario para expandirse
El programa de Alberto Chicote, conocido por poner bajo los focos a algunos de los restaurantes más desafortunados de España, llegó a Olesa de Montserrat con un propósito claro: ayudar a uno de sus establecimientos locales a mejorar y recuperar su esencia. Manuel, el propietario de un restaurante italiano que fue seleccionado entre casi 200 candidatos, explica cómo esta experiencia ha transformado su negocio y cómo han adaptado los consejos de Chicote para mantener el restaurante activo y competitivo.
Manuel aún recuerda el proceso previo al rodaje, como una mezcla de nervios e ilusión:
"Fue muy divertido, pero también estresante porque estuvimos grabando desde el lunes hasta el viernes todo el día. Pero lo que realmente fue una gran oportunidad fue el hecho de que, entre 200 restaurantes que hicieron el casting, nosotros fuimos uno de los 10 seleccionados en toda España. Eso ya era todo un honor."
Después de pasar el casting, la realidad de lo que implicaba estar ante las cámaras de Chicote se hizo evidente. Aun así, el propietario destaca que, más allá del componente televisivo, el aprendizaje fue inmenso y le ha ayudado a evolucionar como empresario y también como persona.
"He aprendido mucho de mí mismo viéndome en el programa. Al principio, era un mar de nervios, pero me di cuenta de cuánto he evolucionado. Ahora soy mucho más consciente de las cosas que necesitamos cambiar. Volvería a hacer el programa sin dudarlo, porque es una manera de aceptar los errores, evolucionar y ofrecer lo mejor a los clientes."
El impacto en el negocio
Después de la visita de Chicote, el restaurante no solo implementó los cambios sugeridos por el chef, sino que continuó mejorando día a día. Según explica Manuel, ahora están mucho mejor organizados. Han aprendido a distribuir mejor las tareas entre el personal, asegurándose de que el servicio sea más eficiente y que la calidad sea constante.
"Ahora tenemos más claro quién hace qué. Un camarero se encarga de la terraza, el otro del salón... Todo aquello que Chicote nos enseñó, lo hemos puesto en práctica y la verdad es que nos ha ayudado mucho a evolucionar como restaurante."
A pesar de los cambios de plantilla que han vivido desde la grabación del programa —algunas trabajadoras tuvieron que marcharse para continuar sus estudios— el restaurante ha conseguido mantener una base sólida con un equipo dedicado. Manuel asegura que las nuevas incorporaciones están respondiendo muy bien a las exigencias del restaurante y que continúan con la misma energía positiva.
Un menú mejorado
Uno de los aspectos más visibles de la evolución del restaurante es el menú. Chicote sugirió varias modificaciones que, según Manuel, han tenido un gran éxito entre los clientes. No solo han mantenido algunos de los platos más icónicos que el chef les sugirió, como el ragú de toro o la focaccia albarese, sino que han refinado la presentación del menú, dándole un toque más elegante.
"Ahora la carta es mucho más bonita, la presentamos en cuero y la verdad es que parece mucho más sofisticada. Hemos conservado tres platos que Chicote nos propuso, y su esencia todavía está muy presente en el restaurante."
Además, Manuel explica que el ambiente del local también ha cambiado. Inspirados por la idea de Chicote, han convertido el restaurante en una especie de pequeño teatro, donde la carta se presenta como si fuera un espectáculo, con los entrantes como preludio y los platos principales como acto central. Además, casi todos los sábados organizan eventos con músicos en directo o actuaciones de cabaret, ofreciendo una experiencia completa a los clientes.
Opiniones de los clientes
Desde su aparición en el programa, el restaurante ha notado una mejora sustancial en la respuesta de los clientes. Según Manuel, un 80% de las opiniones que reciben son positivas, aunque también hay gente crítica, algo que considera natural en cualquier negocio.
"Siempre habrá personas que solo quieren criticar. Pero yo soy una persona muy positiva. Siempre me tomo las críticas negativas como una oportunidad para aprender y mejorar. Sé que no podemos gustar a todo el mundo, pero lo importante es seguir adelante y hacerlo cada día mejor."
El restaurante, que antes luchaba por mantener un flujo constante de clientes, ahora casi siempre está lleno durante los fines de semana. Manuel se muestra optimista respecto al futuro del negocio, y ya está pensando en expandirse.
"Ahora mismo cumpliremos cuatro años aquí en Olesa, y estoy muy contento con cómo han ido las cosas. La idea es expandirnos, y quizá abrir otro restaurante en Esparreguera. Quién sabe, ¡quizá incluso podamos crear una franquicia!"
Una apuesta por el futuro
La experiencia con Chicote ha sido, sin duda, un punto de inflexión para el restaurante de Manuel. Desde la organización del servicio hasta la creación de una carta que combina la tradición con el toque personal del chef, cada detalle ha ayudado a consolidar el negocio.
Con una actitud positiva y una humildad para aprender de los errores, Manuel y su equipo están decididos a seguir creciendo y ofrecer lo mejor a sus clientes. Ahora, con un restaurante que casi siempre está lleno y con planes de futuro en mente, la experiencia con Chicote se ha convertido en una oportunidad de crecimiento tanto personal como profesional.