La excabeza de lista de la CUP en Esparreguera dirige la emisora municipal de Olesa
Raquel Montoya, política de la CUP, dirige el medio público de Olesa mientras su formación forma parte del gobierno local, en medio de acusaciones de manipulación informativa en la radio
Hasta el momento, era una información que había pasado desapercibida, lejos de los focos y del conocimiento de la mayoría de los vecinos. Y es que Raquel Montoya, la actual responsable y directora de Olesa Ràdio, no es solo una profesional de la información con larga trayectoria: cuenta con un marcado perfil político activo, habiendo sido la cabeza de lista y portavoz de la CUP en la vecina localidad de Esparreguera hace pocos años.
Esta revelación llega en un contexto delicado para la corporación municipal. No estamos hablando de una simple militancia privada, sino de ocupar un puesto de máxima responsabilidad en un medio pagado por todos los contribuyentes, mientras se mantienen vínculos directos y recientes con una formación política que, en Olesa, forma parte del núcleo duro del gobierno tripartito (Bloc Olesà-CUP, ERC y Junts). La situación, como mínimo, plantea un conflicto ético que merece ser analizado con detenimiento.
De número 1 en las listas a llevar la batuta de la emisora
La mencionada directora, que ha llegado a autodefinirse en redes como "roja y separatista", lleva aproximadamente dos años al frente de la emisora local. Sin embargo, su trayectoria reciente la sitúa claramente en la órbita de la Candidatura d'Unitat Popular. Montoya no solo figuró en las listas, sino que ocupó el primer lugar en la candidatura de la CUP en Esparreguera en 2019, una posición de máxima confianza política reservada a perfiles con un fuerte compromiso ideológico, tomando el relevo de Aleix Escursell.
Al parecer, esta doble faceta —la de periodista que debería ser neutral y la de política significada— había quedado en un segundo plano hasta ahora. El hecho de que Bloc Olesà y la CUP vayan de la mano en el gobierno de Olesa hace que, inevitablemente, se mire con lupa la independencia editorial de la radio. La pregunta que algunos se hacen es: ¿puede garantizar la imparcialidad quien ha formado parte de la cúpula de un partido que hoy es socio prioritario de gobierno?
Cuando la oposición denuncia "trampas" informativas
Más allá de las siglas y los carnés, esta situación podría explicar ciertas dinámicas que algunos grupos de la oposición llevan tiempo notando en los estudios de la radio. Según relata Jessica Fernández, concejala del Partido Popular, la emisora pública podría estar actuando con un sesgo preocupante. La concejala vivió, en primera persona, lo que considera una manipulación flagrante durante una entrevista reciente.
El tema era sensible: la violencia de género. Fernández criticaba que, de los 170.000 euros de presupuesto de la concejalía, solo una parte minúscula (10.000 euros) llegase como ayuda directa a las víctimas. Aun así, Olesa Ràdio publicó un titular que decía: "La violencia de género en Olesa no es tan grave". Un enfoque que, según la concejala, distorsionaba completamente su mensaje y el contexto de la denuncia para dejarla mal ante la opinión pública.
"Las preguntas eran retorcidas y, al no obtener lo que querían, lo falsearon directamente", asegura Fernández. Además, cuando intentó pedir explicaciones, se topó con el silencio por respuesta. Incluso, el entorno próximo al gobierno aprovechó la polémica para tildarla de "ignorante" en las redes, sin que el medio público rectificara.
La justificación de la directora: cuando la ideología se antepone
Lejos de mostrar cautela ante esta dualidad, la propia Raquel Montoya ha defendido públicamente la mezcla entre periodismo y activismo político. En una entrevista en Comunicació21 en diciembre de 2021, cuando ya dirigía la emisora y a su vez era concejala en la oposición en Esparreguera, dejaba caer una reflexión que hoy, visto el panorama, hace fruncir el ceño a más de uno: "La política está en todas partes, en cada acción de nuestro día a día y también detrás de la comunicación y el periodismo".
Montoya llegaba a afirmar que su gorro de concejala le ayudaba a tener "otras miradas", recordando que las emisoras municipales nacen de una "decisión política". Esta manera de relativizar la frontera entre la gestión técnica de un medio y la estrategia de partido es, precisamente, lo que enciende todas las alarmas. Justificar la falta de neutralidad bajo el pretexto de que "todo es política" puede servir para un medio privado o de partido, pero resulta éticamente chocante cuando quien habla es la directora de un servicio público que debería representar a la totalidad de la ciudadanía, y no solo la trinchera ideológica del gobierno de turno.
Un conflicto de intereses que va más allá de la estética
Y aquí radica el meollo de la cuestión. No se trata solo de que "quede feo" estéticamente; es un problema de fondo sobre la función de los medios públicos. El periodismo local financiado con dinero público tiene la misión de ser neutral. ¿Cómo se puede ejercer esa neutralidad si la persona que decide los titulares comparte militancia, ideología y estrategia con quienes gobiernan?
Este conflicto de intereses deja la puerta abierta a prácticas muy cuestionables, como el desgaste de la oposición. Tal como denunciaba la concejala popular, la manipulación de un titular o el enfoque tendencioso de una entrevista pueden ser interpretados como herramientas para silenciar o ridiculizar las voces discrepantes. Cuando el director del medio es un político, la radio deja de ser un espacio de encuentro para convertirse en un aparato de propaganda sutil, donde la línea editorial se alinea sospechosamente con los intereses del gobierno. Éticamente, es un terreno pantanoso donde la imparcialidad se convierte en una quimera.
Un servicio público bajo sospecha
Lo que hoy sale a la luz no es una anécdota. Es la radiografía de un medio público donde los intereses de partido podrían estar pasando por delante de la información veraz. Tener al frente de la radio a alguien que ha sido "primera de lista" en una candidatura electoral del mismo color político que una parte troncal del gobierno olesano, abre interrogantes razonables sobre el criterio con el que se deciden los titulares.
Ahora que la información se encuentra en el punto de mira, habrá que ver si el Ayuntamiento o la propia dirección de la emisora dan explicaciones sobre esta conexión que, hasta hoy, se había mantenido en un discreto segundo plano. Porque los olesanos pagan una radio para estar informados, no para escuchar lo que parece, cada vez más, la voz de su amo.
NOTA: Este artículo es una crónica periodística de análisis y de opinión, elaborada a partir de una investigación propia y de fuentes públicas. Por su naturaleza, contiene elementos subjetivos derivados de la interpretación de los hechos documentados y las denuncias recogidas, buscando abrir un debate crítico sobre la gestión de los medios públicos municipales.