Cuando la memoria se desvanece, el derecho toma el relevo: Una brújula legal contra el Alzheimer de la mano de la abogada Judith Serra
La abogada ofreció una conferencia en la Comunidad Minera Olesana para abordar el terreno legal en medio de la incertidumbre de la enfermedad
Convivir con el Alzheimer u otra demencia es navegar un mar de incertidumbres médicas y emocionales. Pero en medio de esa travesía, hay un ámbito donde podemos poner orden y trazar un rumbo claro: el legal. Esta fue la premisa central de la conferencia que la abogada Judith Serra, una experta con tres décadas de experiencia acompañando a familias, ofreció en la sala de actos de la Comunitat Minera Olesana. Invitada por la AFA Baix Llobregat en el marco del Día Mundial del Alzheimer, Serra no ofreció fórmulas mágicas, sino una completa hoja de ruta jurídica. Una exposición tan necesaria como reveladora para un público que demostró con su participación la urgente necesidad de respuestas claras.
El objetivo de la charla era ambicioso: desgranar las herramientas que la ley pone a nuestro alcance para proteger a la persona enferma y, a la vez, dar seguridad a su familia. Porque, como insistió la abogada, la planificación legal no es un trámite frío, sino una de las mayores pruebas de afecto y responsabilidad que podemos ejercer.
El poder notarial: la primera decisión clave
Cuando la enfermedad comienza a manifestarse con los primeros olvidos, la primera herramienta, y quizás la más fundamental, es el poder notarial. Serra lo describió como una "vacuna": un recurso que se aplica cuando todavía se está bien para prevenir problemas futuros. Se trata de un documento que permite designar a una o varias personas de confianza para que puedan tomar decisiones económicas y administrativas en nuestro nombre.
Pero esta herramienta tan poderosa comporta una responsabilidad enorme. La abogada fue taxativa: solo debe otorgarse en un entorno de "máxima confianza", ya que un poder mal utilizado puede convertirse en un "poder de ruina", capaz de dejar a la persona en la más absoluta indigencia. La clave, explicó, es que una persona sana puede revocar un poder si detecta un abuso, pero alguien con la capacidad cognitiva mermada pierde esa facultad de control.
Para modular este riesgo, existen diferentes tipos de poderes:
Solidarios: Cada apoderado puede actuar por su cuenta, lo que ofrece agilidad.
Mancomunados: Obligan a los apoderados a actuar conjuntamente, "de la mano", añadiendo una capa de control mutuo.
La flexibilidad es total. Se puede diseñar un poder a medida, combinando ambas fórmulas: solidario para gestiones diarias hasta cierto importe y mancomunado para operaciones importantes como la venta de un inmueble. Serra también destacó los poderes preventivos, una modalidad más completa que permite incluir facultades para decisiones personales y del ámbito sanitario, convirtiéndose en una herramienta de protección integral.
Abogada Judith Serra
Las medidas de protección judicial: un traje a medida cuando la enfermedad avanza
¿Qué pasa si la "vacuna" del poder notarial ya no es una opción porque la enfermedad está demasiado avanzada? ¿O si nos enfrentamos a un "enfermo activo" que realiza acciones perjudiciales para sí mismo, como compras compulsivas o contrataciones innecesarias? En estos escenarios, hace falta recurrir a la vía judicial.
Serra explicó el cambio de paradigma legal: hemos pasado de la antigua y rígida "incapacidad judicial", que anulaba a la persona, a las actuales medidas de protección, que buscan hacer un "traje a medida". El objetivo ya no es incapacitar, sino dar apoyo. Se nombra un "asistente" y un juez, después de evaluar la situación con informes médicos y una visita del médico forense, determina en qué ámbitos concretos la persona necesita ayuda, preservando su autonomía en todos los demás.
Estos ámbitos a evaluar son:
Cuidado personal: Vestirse, comer, higiene.
Gestión económica y administrativa: Uso de cuentas, contratos, ventas.
Decisiones de salud: Seguir tratamientos, consentir operaciones.
Transporte: La capacidad para conducir, uno de los puntos que genera más conflictos familiares.
Ámbito judicial: Entender la propia situación legal.
Abogada Judith Serra
El Documento de Voluntades Anticipadas: el derecho a decidir sobre el final
Uno de los momentos más persuasivos de la charla fue la defensa férrea del Documento de Voluntades Anticipadas (DVA), antes conocido como Testamento Vital. "Este es obligatorio hacerlo", sentenció Serra, casi como una súplica. Argumentó que si decidimos sobre tantos aspectos de nuestra vida, no tiene sentido dejar en manos de otros las decisiones sobre nuestro propio cuerpo al final del camino.
Este documento permite dejar por escrito qué tratamientos médicos queremos recibir y cuáles no en caso de encontrarnos en una situación irreversible y no poder comunicarnos. Permite decir "no" al ensañamiento terapéutico, a ser intubado o a una sonda gástrica si no hay esperanza de recuperación. Pero va mucho más allá: permite expresar el deseo de morir en casa, de recibir cuidados paliativos o, incluso, detallar cómo queremos que sea nuestra despedida.
Serra destacó que hacer este documento no es solo un acto de autonomía personal; es un acto de generosidad hacia la familia, a quien se libera del terrible peso de tener que tomar esas decisiones en los momentos más duros.
Cartel de la AFA
Testamentos y herencias: planificar el legado para garantizar la paz
El último bloque se centró en el testamento patrimonial, un documento que, lejos de ser un mal presagio, es una herramienta para garantizar que nuestra voluntad se cumpla y evitar conflictos futuros. La abogada desgranó conceptos clave del derecho catalán con una claridad sorprendente:
La legítima: En Cataluña, los hijos tienen derecho a una cuarta parte del valor de la herencia, a repartir entre todos. Este derecho está muy protegido, e incluso las donaciones hechas en vida pueden ser tenidas en cuenta para calcularla.
Desheredamiento: Es posible desheredar a un hijo, pero por causas muy tasadas y con un matiz importante: los hijos del desheredado conservan el derecho a la legítima de su padre o madre.
Planificación fiscal: Serra alertó sobre el "tic-tac del reloj tributario": hay seis meses para pagar el impuesto de sucesiones. También advirtió del peligro de valorar un inmueble a la baja para ahorrar impuestos, ya que al venderlo, la diferencia puede generar una gran deuda con Hacienda en la declaración de la renta, o como dijo gráficamente, "van a la Montoro".
En definitiva, la conferencia fue mucho más que una lección de derecho. Fue una guía práctica y humana para poner orden en medio del caos emocional que supone una demencia. El mensaje final de Judith Serra fue contundente: la mejor manera de ayudar y proteger a los nuestros es informándose y tomando decisiones a tiempo. Porque cuando la memoria falla, los documentos hablan, y un futuro bien planificado es el mejor legado de tranquilidad que podemos dejar.