La extraña red financiera del Ayuntamiento: así financia el gobierno de Olesa a su propagandista de confianza con más de 75.000 euros
El consistorio sortea el concurso público troceando encargos a un proveedor comodín, que igual factura por propaganda institucional que suministra cajas de cartón
Si algo ilustra a la perfección la gestión económica del Ayuntamiento de Olesa, es este dato: setenta y cinco mil ciento treinta y cinco euros repartidos en 117 pagos ininterrumpidos. Ese es el rastro contable que une al consistorio de Olesa de Montserrat con Fernando Carlos Gigena desde que el actual equipo de gobierno asumió el poder a finales de mayo de 2023. Lo que a simple vista podría parecer una prestación de servicios habitual, ha terminado por destapar un patrón estructural sin precedentes en la administración local. Lejos de mostrar contrataciones puntuales para urgencias sobrevenidas, los libros de operaciones municipales confirman que este proveedor asume el insólito rol de comodín absoluto, absorbiendo adjudicaciones directas que van desde la inserción publicitaria hasta la compra de maquillaje y encuestas de emergencia sanitaria.
El detonante de este cisma burocrático no es solo la asombrosa cantidad de dinero transferido, sino la titánica maquinaria administrativa empleada para validarlo. Y es que los documentos destapan un total de 434 operaciones contables distintas asociadas a su nombre. Para abonar esos más de 75.000 euros en su cuenta bancaria, el Ayuntamiento ha tenido que generar una maraña de retenciones de crédito, autorizaciones y anulaciones cuya suma bruta supera los 346.800 euros. Un engranaje trabajando a destajo, mes a mes, para sostener económicamente al responsable de la publicación propagandística. Una publicación que, casualmente, blinda una narrativa unívocamente favorable al ejecutivo de turno y silencia por completo a los grupos de la oposición que intentan fiscalizar la gestión municipal.
El laberinto del contrato menor y la fiscalización institucional
Para entender la gravedad jurídica de esta dinámica, resulta imprescindible mirar a la norma. La legislación española establece una frontera económica estricta para salvaguardar la libre competencia y la transparencia. De hecho, el artículo 118 de la Ley de Contratos del Sector Público (LCSP) fija en 15.000 euros (sin IVA) el límite para adjudicar servicios y suministros a dedo. Sin embargo, el verdadero cortafuegos legal, ese que parece haberse obviado en los despachos, reside en el artículo 99.2. Se trata de una prohibición expresa de trocear una necesidad previsible en facturas pequeñas para eludir el concurso público.
Y es precisamente ahí donde saltan todas las alarmas en la contabilidad de Olesa. Lejos de apaciguar las aguas con licitaciones abiertas, el gobierno municipal ha inyectado más de 33.000 euros solo en publicidad institucional a favor de este editor durante el periodo analizado. Una inyección que no es fruto de la improvisación, sino de un diseño estructural anual, tal y como evidencia el expediente 2024/000253, donde se blindaron más de 12.000 euros de una sola tacada para garantizar anuncios mes a mes. La doctrina de la Sindicatura de Comptes, encargada de auditar a los municipios catalanes, ha alertado sistemáticamente contra este tipo de maniobras, catalogándolas como irregularidades graves.
Frente a esto, el consistorio recurre, presuntamente, a una conocida argucia administrativa: diluir los importes categorizando los gastos bajo diferentes epígrafes o códigos CPV. Al alternar la compra de bienes con la contratación de servicios publicitarios, logran justificar internamente que se trata de objetos contractuales distintos, evitando que ninguna categoría supere de forma aislada la barrera intocable de los 15.000 euros por ejercicio.
Un escaparate gubernamental blindado a futuro
Claro que la dependencia hacia esa publicación propagandística suscita un conflicto ético de primer nivel. Una parte sustancial del dinero desembolsado por las arcas públicas sostiene, única y exclusivamente, la compra de espacio publicitario en el "periódico" de su propiedad. Una publicación que, financiada crónicamente con el dinero de los contribuyentes, opera en la práctica como el escaparate mediático del núcleo duro del gobierno.
Lo que nadie esperaba, sin embargo, es que esta inercia económica estuviera ya amarrada a largo plazo. Apenas en el primer mes de 2026, el consistorio ha dejado rubricado un nuevo compromiso en el expediente 2025/004498 por valor de 12.686 euros para asegurar aún más publicidad en su publicación propagandística de cabecera a lo largo de todo este año. Una declaración de intenciones en toda regla que asfixia cualquier atisbo de escrutinio informativo independiente.
El proveedor total: de encuestas sanitarias a pintura para grafitis
Pero el verdadero asombro llega al comprobar hasta qué punto el Ayuntamiento ha convertido a esta persona en su recadero oficial. Más allá del opaco entramado publicitario, el contratista ha percibido cerca de 20.000 euros por realizar buzoneos masivos, repartir agendas culturales y colgar carteles por el municipio, ejerciendo como una auténtica extensión logística del departamento de comunicación.
Asimismo, el patrón de gasto desborda cualquier límite periodístico. Las facturas detallan adjudicaciones estrambóticas cobradas por este editor: casi 12.000 euros facturados por "reportajes fotográficos" de dudosa calidad profesional avalados por informes técnicos exprés; la realización de "50 encuestas de emergencia sanitaria"; el suministro de cajas para guardar la ropa de los Reyes Magos (2.560 euros); la compra de "maquillaje para la cabalgata" (507 euros); y hasta la provisión de botes de espray para un proyecto de grafitis (418 euros).
Esta disección contable deja poco espacio a la interpretación. Se consolida una dinámica donde la transparencia institucional cede, irremediablemente, ante la comodidad de la adjudicación directa a un proveedor afín. Dejando la pelota, ahora más que nunca, en el tejado de los auditores públicos, el Ayuntamiento de Olesa exprime hasta el límite las zonas grises del contrato menor para mantener intacto un flujo de capital hacia un único empresario.
Este artículo es una crónica periodística de análisis y de opinión, elaborada a partir de una investigación propia y de fuentes oficiales. Por su naturaleza, contiene elementos subjetivos derivados de la interpretación de los hechos documentados.
