El laberinto burocrático paraliza el segundo CAP: Obiols retira la moción entre acusaciones de "veto" y errores informáticos
La Asociación por la Sanidad Pública, forzada a retirar su propia propuesta ante la amenaza de un bloqueo anual y la rigidez procedimental del alcalde Serradó
Lo que debía ser un trámite para exigir la construcción de un segundo Centro de Atención Primaria (CAP) en Olesa de Montserrat, una infraestructura vital para descongestionar un sistema al límite, ha desembocado en un esperpento administrativo. Martí Obiols, portavoz de la Asociación por la Sanidad Pública y rostro visible de la indignación vecinal, se ha visto abocado a retirar la moción en el último pleno municipal, asfixiado por un reglamento que amenazaba con sepultar la iniciativa durante todo un año si se cometía un error en la votación.
La batalla de los plazos y el "fantasma" informático
La sesión, lejos de abordar las carencias de la sanidad olesana, se convirtió en un fuego cruzado sobre plazos y registros de entrada. Marc Serradó, alcalde de Olesa y férreo guardián de la ortodoxia reglamentaria, impidió el debate del texto actualizado de la entidad, alegando que la documentación se presentó fuera de plazo. Serradó, que parecía más preocupado por la forma que por el fondo de la demanda ciudadana, instó a la asociación a debatir un texto antiguo —el de diciembre—, una maniobra que Obiols calificó de absurda dado que buscaban un consenso que aquel documento ya no representaba.
El relato de la administración, sin embargo, chocó con la denuncia de Obiols. El representante vecinal, visiblemente molesto, relató cómo los intentos de registrar la moción dentro de plazo fracasaron porque "no funcionaba el sistema informático del Ayuntamiento". Un error técnico que, lejos de generar empatía en el equipo de gobierno, sirvió para justificar el bloqueo de la nueva propuesta. "Nos presenta una modificación el día 12 sabiendo que estaba fuera de plazo", reprochó Obiols, sugiriendo una doble vara de medir en la gestión de los tiempos por parte del ejecutivo local.
La amenaza del ROM y la retirada estratégica
El debate viró hacia la estrategia política cuando se hizo patente el riesgo legal que corría la entidad. Fernando Vicente, portavoz socialista, y Jordi Martínez, concejal no adscrito, alertaron de que el Reglamento Orgánico Municipal (ROM) es implacable: si una moción se vota y se tumba —o se retira malamente—, no puede volver a presentarse hasta pasado un año.
Ante ese escenario, y con un alcalde Serradó que insistía en forzar una decisión inmediata entre "dejarla sobre la mesa" o retirarla definitivamente, la asociación se encontró entre la espada y la pared. Samuel Rodríguez, de Olesa Oberta, advirtió que "dejarla sobre la mesa" era una trampa procedimental que condenaría la moción a volver al pleno sin modificaciones, perpetuando el bucle.
La tensión escaló cuando Obiols, sintiéndose acorralado por la maquinaria institucional, lanzó un dardo envenenado al Bloc Olesà, partido de gobierno, acusándolos de renunciar a presionar a la Conselleria de Sanitat bajo la excusa de la falta de competencias. "Podemos darle al Bloc la oportunidad de mostrarse realmente como el partido del que siempre habla", espetó con sorna.
Unanimidad en el fracaso
Finalmente, la Asociación optó por la retirada táctica, no sin antes exigir una ronda de contactos con todos los grupos municipales "y no con el equipo de gobierno", una distinción que denota la fractura total con el ejecutivo de Serradó. La concejala del PP, Jessica Fernández, fue la única en ofrecerse explícitamente a coordinar una reunión conjunta para desbloquear la parálisis.
El pleno cerró el punto con una votación unánime para la retirada. Un consenso amargo que, tal como reconoció el propio alcalde con una frase lapidaria, fue un debate "más de formas que de fondo". Mientras tanto, la construcción del segundo CAP sigue esperando en algún cajón, víctima de un sistema donde un error informático y la rigidez del reglamento pesan más que la salud pública.