Olesa Tremola: la magia del correfoc para pequeños y mayores
Todos los públicos disfrutaron de una fiesta llena de diversión y que cada año gana espectadores
Olesa de Montserrat ha sido el escenario de una nueva edición de Olesa Tremola, un evento emblemático de correfoc que incluye una edición infantil y una adulta. Los Diablots de Olesa, grupo fundador desde 1989, fueron los encargados de organizar este espectáculo de fuego y música, conectando las raíces medievales de “valles de diablos” con una celebración actual llena de intensidad y emoción.
La esencia del correfoc se remonta al siglo XII, cuando los “valles de diablos” formaban parte de representaciones religiosas simbolizando la lucha entre el bien y el mal. En el siglo XX, Cataluña recuperó y modernizó esta tradición, introduciendo el uso de fuegos artificiales y pirotecnia que hoy son centrales en los correfocs.
La historia de los correfocs refleja una rica tradición cultural catalana.
En Olesa Tremola, ese pasado histórico se mantiene vivo. En primer lugar, los más pequeños disfrutaron del correfoc infantil, con pirotecnia adaptada a su edad. Los niños y niñas pudieron participar de forma segura, dando sus primeros pasos en una tradición que cada año gana nuevos seguidores.
Los Diablots de Olesa, fundados en plena recuperación de las tradiciones culturales catalanas tras décadas de represión, han sido una pieza clave para mantener viva la llama de esta fiesta en Olesa de Montserrat. Con más de treinta años de trayectoria, la colla se ha comprometido a preservar, innovar y adaptarse a los tiempos modernos para garantizar que esta tradición tenga continuidad.
La colla Diablots de Olesa es un pilar fundamental en la preservación del correfoc.
Su labor quedó patente durante el evento de este año, donde la planificación detallada, la coordinación y el respeto por la seguridad fueron prioritarios. Los trajes rojos, verdes y negros, diseñados para proteger a los diablos, destacaron en la noche oscura, mientras las horcas con fuego iluminaban las calles.
El espectáculo culminó con el correfoc adulto, el momento álgido de la jornada. En este segundo correfoc, la intensidad del fuego y la música aumentaron considerablemente, ofreciendo una experiencia sensorial completa. La plaza del Oli se llenó de llamas y chispas, mientras los Diablots corrían por las calles con horcas llenas de pirotecnia.
Este correfoc adulto no solo es un espectáculo visual, sino una oportunidad para la participación activa del público, que se implica corriendo junto a los diablos. Es una experiencia inmersiva, donde se perciben el calor de las llamas y el ritmo vibrante de los tambores de la batucada.
La participación del público enriquece la experiencia del correfoc.
Un elemento crucial en el correfoc es la música, y la batucada tiene un papel central en esta fiesta. Con su ritmo potente, los tambores marcan el pulso del evento, manteniendo la tensión y la emoción en todo momento. La música en vivo, con su energía y dinamismo, acompaña a los diablos, creando una atmósfera única que hace vibrar tanto a los participantes como al público.
Sin la batucada, el espectáculo perdería gran parte de su encanto. Es la música la que mantiene el espíritu del correfoc vivo, guiando a los diablos por el recorrido y manteniendo la emoción del evento.
Con esta nueva edición de Olesa Tremola, la tradición del correfoc se reafirma como uno de los eventos culturales más importantes de la localidad. Tanto el correfoc infantil como el adulto han sido un éxito, demostrando que la tradición catalana del fuego continúa viva y atrayendo nuevas generaciones.
Gracias a la dedicación de los Diablots de Olesa y la implicación de la comunidad, Olesa Tremola mantiene su lugar como una pieza clave en la preservación de la cultura catalana, un evento que mezcla historia, fuego, música y comunidad en una experiencia inolvidable.