La trayectoria del autismo: desde los orígenes hasta la neurodiversidad

La progresiva aceptación del autismo como neurodivergencia desde los pioneros Sukhareva y Kanner hasta el modelo actual del TEA

Marc Navarro Marc Navarro
Autismo

El trastorno del espectro autista (TEA) es complejo y su comprensión ha experimentado una notable evolución a lo largo de la historia. Comprender la trayectoria histórica del autismo resulta fundamental para contextualizar la investigación actual, las prácticas clínicas y la inclusión social de las personas autistas. Esta crónica explorará las diversas etapas en la conceptualización del autismo, desde sus primeras descripciones hasta el surgimiento del movimiento de la neurodiversidad, analizando los hitos científicos, los cambios en los criterios diagnósticos, la evolución de las teorías etiológicas y las transformaciones en las percepciones sociales y culturales.

Primeros indicios: Precursores del concepto de autismo

Si bien las contribuciones de Leo Kanner y Hans Asperger a mediados del siglo XX son ampliamente reconocidas como el inicio del estudio formal del autismo, es importante destacar que existen descripciones anteriores de comportamientos que posteriormente se identificarían con esta condición.

La obra pionera de Grunya Sukhareva (década de 1920)

En 1925, la psiquiatra infantil soviética (nacida en Ucrania) Grunya Efimovna Sukhareva publicó en ruso un relato detallado de rasgos autistas en niños, que posteriormente fue traducido al alemán en 1926. Este trabajo precedió en casi dos décadas a las publicaciones de Kanner y Asperger. Inicialmente, Sukhareva empleó el término "psicopatía esquizoide" (excéntrica), para luego reemplazarlo por "psicopatía autista" (evitación patológica). Sus estudios incluyeron casos detallados de seis niños y cinco niñas, abarcando su historia familiar, exámenes neurológicos y psicológicos exhaustivos, así como observaciones longitudinales en un entorno escolar terapéutico.

Sukhareva identificó características fundamentales notablemente similares a los criterios diagnósticos actuales del TEA: un tipo de pensamiento peculiar caracterizado por la abstracción, la esquematización y la rumiación absurda; una actitud autista marcada por el aislamiento, la dificultad para adaptarse y la preferencia por la soledad y la fantasía; una vida emocional descrita como plana y superficial, con una mezcla de insensibilidad e hipersensibilidad; y otros rasgos como automatismos, inflexibilidad, impulsividad, tendencia a neologismos estereotipados, comportamientos obsesivo-compulsivos, falta de expresividad facial y dificultades en la modulación del habla. Resulta destacable la precisión de sus observaciones, que incluso incluían la mención de anomalías sensoriales, un aspecto que solo recientemente ha recuperado su debida relevancia en los criterios diagnósticos del DSM-5. Sukhareva también hipotetizó una base neurológica para estos comportamientos, sugiriendo la implicación del cerebelo, el lóbulo frontal y los ganglios basales. Además, consideró la importancia de factores sociales, como un entorno familiar desfavorable, en el desarrollo de trastornos de la personalidad en la infancia.

La similitud entre las detalladas descripciones de Sukhareva y los criterios actuales del TEA, según un análisis comparativo realizado por Manouilenko y Bejerot, es sorprendente. Estos investigadores también plantearon interrogantes sobre la falta de reconocimiento de su obra fuera de Rusia durante muchas décadas, pese a haber sido publicada en alemán, lo que sugiere posibles barreras lingüísticas, factores geopolíticos relacionados con la Unión Soviética o sesgos en la difusión del conocimiento científico. Es interesante notar que Sukhareva, Kanner y Asperger compartían el idioma alemán y nacieron en regiones germanoparlantes de Ucrania y Austria. Asimismo, se ha señalado una conexión entre la obra de Sukhareva y Asperger con los trabajos tempranos de Kretschmer sobre la personalidad esquizoide.

El alba del reconocimiento formal: Las contribuciones iniciales de Kanner y Asperger

La década de 1940 marcó un hito en la historia del autismo con las publicaciones seminales de Leo Kanner y Hans Asperger.

El "autismo infantil temprano" de Leo Kanner (1943)

En 1943, el psiquiatra infantil estadounidense de origen austríaco Leo Kanner publicó su trascendental artículo "Autistic Disturbances of Affective Contact". En este trabajo, Kanner describió detalladamente once niños que presentaban una síndrome única que denominó "autismo infantil temprano". Las características clave que observó incluían un "aislamiento extremo" y una incapacidad para relacionarse con personas y objetos de manera ordinaria desde el nacimiento, falta de interés en las personas con preferencia por la soledad, alteraciones del habla (retraso, ecolalia, inversión pronominal), un deseo ansioso y obsesivo de mantener la igualdad y resistencia al cambio, excelente memoria de repetición y dificultades tempranas con la alimentación.

Kanner inicialmente conceptualizó el autismo como un trastorno innato ("trastornos autistas innatos del contacto afectivo"). No obstante, también propuso la controvertida teoría de la "madre nevera", sugiriendo que la crianza emocionalmente fría era una causa subyacente del autismo. Esta teoría se basó en sus observaciones sobre los padres de los niños estudiados, a los que describió como muy inteligentes pero aparentemente carentes de calidez emocional. Kanner distinguió el autismo de la esquizofrenia basándose en la edad temprana de inicio y la naturaleza del retraimiento social. Su trabajo tuvo un impacto significativo, siendo uno de los artículos más citados sobre autismo en el siglo XX y estableciendo las bases para investigaciones posteriores. Antes de la obra de Kanner, el autismo era en gran medida incomprendido y a menudo mal diagnosticado. Inicialmente, Kanner describió el autismo como una forma de esquizofrenia de inicio en la infancia.

La "psicopatía autista" de Hans Asperger (1944)

En 1944, el pediatra austríaco Hans Asperger publicó un relato sobre niños con rasgos similares al autismo descrito por Kanner, pero que poseían habilidades lingüísticas gramaticales dentro del rango medio o superior ("psicopatía autista"). Asperger identificó características clave como la falta de empatía, la escasa capacidad para formar amistades, conversaciones unilaterales, una intensa absorción en intereses especiales y movimientos torpes. Asperger se centró en los "pequeños profesores", niños con alta inteligencia y conocimientos especializados. Creía que la psicopatía autista tenía una base genética y la vinculó con la pedagogía especial y los posibles beneficios para el sector laboral. A diferencia de Kanner, Asperger consideró que el autismo podía presentarse tanto en individuos con alta inteligencia como con discapacidad intelectual. Observó que estos niños a menudo nacían de padres que mostraban versiones más leves de los mismos comportamientos. Su trabajo permaneció en gran medida desconocido a nivel internacional durante décadas. Lorna Wing introdujo el término "síndrome de Asperger" en 1981, y la traducción al inglés de su obra por Uta Frith en 1991 condujo a su reconocimiento internacional.

Comparación entre Kanner y Asperger

Tanto Kanner como Asperger describieron características centrales de alteración en la interacción social y comportamientos repetitivos y restringidos. No obstante, Kanner se centró en niños más afectados con retrasos en el lenguaje, mientras que Asperger describió individuos con un funcionamiento más alto. Asperger pareció tener una visión más optimista sobre el potencial de las personas con "psicopatía autista" para llevar vidas exitosas y contribuir a la sociedad. El trabajo simultáneo pero independiente de Kanner y Asperger sentó las bases para comprender la heterogeneidad del autismo, aunque esta comprensión tardó décadas en desarrollarse completamente en el concepto de espectro.

Conceptualización del autismo en sus inicios

Las primeras teorías sobre el autismo se enmarcaron dentro de los modelos psiquiátricos existentes.

Teorías iniciales sobre las causas

Inicialmente, se asoció el autismo con la esquizofrenia, influido por el uso del término "autismo" por Bleuler en el contexto de pacientes esquizofrénicos retraídos. Las teorías psicogénicas, impulsadas por el auge del psicoanálisis, también fueron prominentes. Bruno Bettelheim popularizó la teoría de la "madre nevera", atribuyendo el autismo a la frialdad emocional y la falta de vínculo materno. Esta teoría, aunque carente de fundamento empírico, tuvo un impacto devastador en las familias de niños autistas.

Comprensión de las características fundamentales

Se hizo un énfasis temprano en el retraimiento social, las dificultades de comunicación y los comportamientos repetitivos (la tríada de Kanner). Asperger se centró en los déficits de interacción social, los intereses intensos y la torpeza motora en individuos con un funcionamiento más alto. Surgieron teorías como la "Teoría de la Mente" de Baron-Cohen para explicar las dificultades de interacción social.

La arena movediza del diagnóstico: Evolución de los criterios del DSM

Los criterios diagnósticos del autismo han experimentado cambios significativos a lo largo de las diferentes versiones del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM).

Del DSM-I al DSM-II (1952-1968)

En las primeras ediciones del DSM, el autismo no figuraba como una categoría diagnóstica separada, sino que se mencionaba en relación con las reacciones esquizofrénicas en niños (DSM-I). El DSM-II describió el autismo como una forma de esquizofrenia infantil caracterizada por el desapego de la realidad.

DSM-III (1980)

La publicación del DSM-III marcó un hito al incluir el "Autismo Infantil" como una categoría diagnóstica distinta de la esquizofrenia. Se definió como un "trastorno generalizado del desarrollo" con criterios específicos que enfatizaban la falta de interés en las personas, déficits graves en la comunicación, respuestas inusuales al entorno y un inicio antes de los 30 meses de edad.

DSM-III-R (1987)

En la revisión del DSM-III, el diagnóstico pasó a denominarse "Trastorno Autista". Se ampliaron los criterios, incluyendo la "falta generalizada de respuesta a otras personas" y eliminando el requisito de la edad de inicio.

DSM-IV y DSM-IV-TR (1994-2000)

El DSM-IV introdujo el concepto de "Trastornos Generalizados del Desarrollo" (TGD) como un espectro, incluyendo el Trastorno Autista, el Síndrome de Asperger, el TGD no especificado (TGD-NE), el Síndrome de Rett y el Trastorno Desintegrativo Infantil. Se enfatizaron las bases genéticas del autismo.

DSM-5 (2013)

La publicación del DSM-5 representó un cambio importante al unificar todas las subcategorías previas bajo el único diagnóstico de "Trastorno del Espectro Autista" (TEA). Se centró en dos dominios principales: déficits persistentes en la comunicación y la interacción social, y patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades. Se añadieron los problemas sensoriales como un síntoma dentro de los comportamientos restrictivos y repetitivos. Se introdujo una escala de gravedad (niveles 1-3) basada en las necesidades de apoyo. También se creó un nuevo diagnóstico de Trastorno de la Comunicación Social (Pragmático) para dificultades en la comunicación social sin comportamientos repetitivos.

Según ASSOTEA, este cambio al modelo de TEA ha ayudado a comprender mejor la diversidad dentro del autismo, permitiendo un enfoque más inclusivo y ofreciendo más apoyo a personas que antes podrían haber sido excluidas. No obstante, también señalan que algunas personas que se identificaban con el "síndrome de Asperger" han expresado la sensación de que su identidad ha sido borrada al no considerarse ya una categoría separada.

Tabla 1: Evolución de los criterios del DSM para el trastorno del espectro autista

Edición del DSMCategorías Diagnósticas ClaveDominios de Síntomas CentralesCriterios de Edad de InicioCambios Significativos

DSM-I (1952)Reacciones EsquizofrénicasNo especificado para el autismoAntes de la pubertadAutismo mencionado solo en relación con la esquizofrenia

DSM-II (1968)Esquizofrenia InfantilNo especificado para el autismoInfanciaAutismo descrito como una forma de esquizofrenia

DSM-III (1980)Autismo InfantilInteracción social, Comunicación, Respuestas al entornoAntes de los 30 mesesAutismo reconocido como un trastorno distinto

DSM-III-R (1987)Trastorno AutistaInteracción social, Comunicación, Comportamientos repetitivos e intereses restringidosNo especificadoAmpliación de los criterios, eliminación del requisito de edad

DSM-IV/IV-TR (1994-2000)Trastorno Autista, Síndrome de Asperger, TGD-NEInteracción social, Comunicación, Comportamientos repetitivos e intereses restringidosAntes de los 3 añosIntroducción del concepto de espectro, inclusión del Síndrome de Asperger

DSM-5 (2013)Trastorno del Espectro Autista (TEA)Comunicación e interacción social, Comportamientos repetitivos e intereses restringidosPrimera infanciaUnificación de todas las subcategorías, inclusión de problemas sensoriales, escala de gravedad

Desentrañando las causas: De las primeras teorías a la neurociencia moderna

La comprensión de la etiología del autismo ha evolucionado significativamente.

Primeras ideas erróneas y el auge de las explicaciones biológicas

La teoría de la "madre nevera" fue gradualmente desacreditada gracias a la creciente evidencia. Se produjo un enfoque cada vez mayor en los factores biológicos, particularmente la genética. Los estudios de gemelos indicaron una alta heredabilidad. Se identificaron numerosos genes asociados con un mayor riesgo de autismo.

El papel de la neurociencia

Los estudios de neuroimagen revelaron diferencias en la estructura y función cerebral en individuos con autismo. Se investigó la conectividad cerebral, el procesamiento sensorial y regiones cerebrales específicas como la amígdala, la corteza prefrontal y la unión temporoparietal. La investigación continuó explorando las bases neurológicas de los rasgos autistas centrales.

Factores ambientales e interacciones Gen-Ambiente

Se reconoció cada vez más el papel de las influencias ambientales en el aumento del riesgo de autismo (edad parental avanzada, exposición prenatal a contaminantes, condiciones de salud materna, complicaciones del parto). Se entendió el autismo como una compleja interacción entre predisposiciones genéticas y factores ambientales.

Una historia de ayuda: Desarrollo de intervenciones y terapias

Las intervenciones y terapias para el autismo han evolucionado significativamente.

Enfoques tempranos y a menudo duros

A principios del siglo XX, los tratamientos para el autismo a menudo eran severos e inhumanos, incluyendo la institucionalización y la terapia electroconvulsiva (TEC). La teoría de la "madre nevera" influyó en los enfoques de tratamiento, centrándose en la separación de los niños de sus padres.

Surgimiento de las terapias conductuales

A partir de la década de 1920 se exploraron intervenciones dietéticas (sin gluten, sin caseína). En las décadas de 1950 y 1960 surgieron técnicas de modificación de conducta. El Análisis Conductual Aplicado (ABA), desarrollado por O. Ivar Lovaas en las décadas de 1960 y 1970, se convirtió en una intervención dominante. Los primeros métodos de ABA a veces implicaban castigos aversivos, que ahora están en gran medida condenados. El ABA moderno ha evolucionado hacia el refuerzo positivo y los enfoques individualizados.

Crecimiento de las terapias del desarrollo y otras terapias

Surgieron otras terapias del desarrollo, como la terapia del habla y del lenguaje, la terapia ocupacional, la musicoterapia y la fisioterapia. También se desarrollaron la terapia de integración sensorial y el entrenamiento en habilidades sociales. Se reconoció la importancia de los programas de intervención temprana.

Énfasis en las prácticas basadas en la evidencia

Organizaciones como NCAEP y NSP identificaron intervenciones basadas en la evidencia. Se hizo énfasis en las intervenciones y los resultados respaldados por la investigación.

El auge de la neurodiversidad: Un cambio de paradigma

El movimiento de la neurodiversidad surgió a finales de la década de 1980 y principios de la de 1990 a partir de grupos de autodefensa autistas (Autism Network International). Figuras clave como Jim Sinclair, Judy Singer (quien acuñó el término "neurodiversidad" en 1998), Harvey Blume y Ari Ne'eman desempeñaron un papel fundamental. El concepto central de la neurodiversidad es que las diferencias neurológicas son variaciones humanas naturales y valiosas, en lugar de deficiencias. El movimiento rechaza el modelo médico centrado en la "cura" y aboga por la aceptación, la inclusión, el respeto y los derechos civiles de las personas neurodivergentes. Está estrechamente relacionado con el movimiento por los derechos de las personas con discapacidad y el modelo social de la discapacidad. El movimiento de la neurodiversidad ha tenido un impacto significativo en el lenguaje y la identidad, promoviendo el uso del lenguaje en primera persona ("persona autista") y fomentando un sentido de comunidad entre las personas neurodivergentes. Si bien el movimiento de la neurodiversidad surgió dentro del Movimiento por los Derechos del Autismo, tiene un alcance más amplio, incluyendo todas las neurominorías.

Cambiando las lentes: Evolución de las percepciones sociales y culturales

Las percepciones sociales y culturales sobre el autismo han experimentado una transformación significativa.

Del estigma y la incomprensión a la conciencia

Históricamente, el autismo estuvo asociado con el retraso mental y la esquizofrenia, lo que condujo al estigma y la institucionalización. La teoría de la "madre nevera" alimentó la culpa y la incomprensión. No obstante, la creciente conciencia a través de la investigación, la defensa y las representaciones mediáticas ha contribuido a una mayor comprensión.

Influencia de las representaciones mediáticas

Las representaciones mediáticas del autismo a menudo han sido estereotipadas e inexactas, centradas en habilidades de "savant" o narrativas trágicas. Estas representaciones pueden modelar la comprensión y las actitudes del público, a veces de manera negativa. No obstante, existe un esfuerzo creciente hacia representaciones más diversas y auténticas.

Impacto del movimiento de la neurodiversidad en la percepción social

El movimiento de la neurodiversidad ha provocado un cambio de paradigma, pasando de considerar el autismo como un trastorno a aceptarlo como una variación natural. Se ha puesto énfasis en las fortalezas y contribuciones de las personas autistas. El movimiento trabaja para reducir el estigma y promover la inclusión.

ASSOTEA, fundada en 1997, ha sido un referente en España para el apoyo a las personas autistas y sus familias, desempeñando un papel clave en la visibilización del autismo como una condición de neurodiversidad, ayudando a cambiar la percepción social de una enfermedad a una forma de ser. La organización ha fomentado el activismo autista y ha promovido la inclusión social, contribuyendo a que el autismo sea visto como parte de la diversidad humana y no como una deficiencia.

Variaciones culturales en la percepción

Las creencias y prácticas culturales pueden influir en la comprensión, la interpretación y la aceptación del autismo en diferentes sociedades. Las actitudes culturales hacia la discapacidad y las diferencias de desarrollo pueden afectar la disponibilidad y el tipo de servicios de apoyo.

Características y retos específicos del autismo en mujeres

El autismo femenino comparte las afectaciones nucleares del autismo, como dificultades en la interacción social, la comunicación social y patrones de comportamiento restringidos y repetitivos, según el DSM-5 (citado por Milner et al., 2019). No obstante, presenta rasgos particulares, como el deseo de las mujeres autistas de establecer relaciones sociales satisfactorias y de encajar positivamente entre sus iguales (Hervás, 2022; Bargiela et al., 2016). Para conseguirlo, suelen utilizar estrategias de compensación como el enmascaramiento o la imitación, que les permiten camuflar sus dificultades (Livingston et al., 2019).

Retos diagnósticos

Existen evidencias claras de un infradiagnóstico y diagnósticos erróneos en mujeres autistas, con una detección e intervención muy tardías. Se estima que el 70% de las niñas y mujeres con autismo nunca reciben un diagnóstico, principalmente debido a la sutilidad de sus síntomas y al camuflaje. Esto se debe a sesgos en los criterios de diagnóstico, a menudo basados en modelos masculinos, como intereses típicos como ordenadores o dinosaurios, mientras que los intereses femeninos (como las humanidades) son ignorados. Además, la mayor capacidad de camuflaje oculta las dificultades, y a menudo los síntomas son mal diagnosticados como trastornos como el trastorno límite de la personalidad, bipolaridad, TOC o trastornos alimentarios (Milner et al., 2019; Livingston et al., 2019).

Presiones sociales y consecuencias

Las mujeres autistas afrontan una presión constante para adaptarse a las demandas sociales, lo que requiere un esfuerzo significativo. Este esfuerzo, combinado con resultados a menudo insatisfactorios, puede tener graves consecuencias psicológicas y físicas, como la aparición de ansiedad, depresión, ataques de pánico, estrés, autolesiones y otros problemas de salud mental (Hull et al., 2021; Gutiérrez y Carrillo, 2023). El uso continuado de estrategias como el enmascaramiento puede agravar estas dificultades, ya que las mujeres pueden sentir que deben ocultar su verdadera identidad para encajar en las expectativas sociales, lo que las agota mentalmente y aumenta el riesgo de ser mal diagnosticadas.

Cambio de la conciencia a la aceptación

El cambio de Mes de la Concienciación sobre el Autismo a Mes de la Aceptación del Autismo refleja un movimiento más allá del simple reconocimiento del autismo hacia la aceptación activa e inclusión de las personas autistas.

Hitos y puntos de inflexión en la historia del autismo

Primeras Descripciones: Trabajo de Sukhareva (1925/1926), Kanner (1943), Asperger (1944).

  • Reconocimiento Formal en el DSM-III (1980) y el Concepto de Espectro en el DSM-IV (1994).

  • Desacreditación de la Teoría de la Madre Nevera (mediados del siglo XX en adelante).

  • Creciente Evidencia de Bases Genéticas y Neurológicas (década de 1970 hasta el presente).

  • Surgimiento del ABA y otras Intervenciones Basadas en la Evidencia (década de 1960 hasta el presente).

  • Auge del Movimiento de la Neurodiversidad (finales del siglo XX en adelante).

  • Cambio de la Concienciación sobre el Autismo a la Aceptación del Autismo (década de 2010 hasta el presente).

Retos actuales y perspectivas de futuro según ASSOTEA

Según la entrevista realizada a ASSOTEA, los principales obstáculos que afrontan las personas autistas en la sociedad actual incluyen la accesibilidad (barreras en educación, empleo y salud), la estigmatización (desconocimiento y mitos persistentes) y la falta de recursos, especialmente para los adultos autistas y la transición a la vida adulta.

En el ámbito educativo, ASSOTEA destaca la falta de formación docente adecuada para las necesidades de los estudiantes autistas, la rigidez del sistema educativo que no siempre permite las adaptaciones necesarias y el bullying y las dificultades de socialización que a menudo experimentan estos estudiantes.

En cuanto a la inclusión laboral, los principales desafíos señalados por ASSOTEA son los entornos laborales no adaptados, los prejuicios en los procesos de selección y la falta de apoyo continuado, como la mentoría y los ajustes razonables en el puesto de trabajo.

ASSOTEA también detecta diversas necesidades no cubiertas para las familias con niños y jóvenes autistas, así como para las personas adultas autistas. Entre ellas, destaca la importancia de un diagnóstico precoz y el acceso a apoyos especializados y adaptados a lo largo de todo el ciclo vital, dentro del sistema público de salud. Estos apoyos deberían responder a necesidades sociales, emocionales y funcionales, especialmente en momentos clave de transición o cambio, como el paso a la edad adulta.

La entrevista con ASSOTEA también pone de manifiesto diferencias significativas en cómo se manifiestan y abordan los retos según el género y la edad. Las mujeres autistas tienden a enmascarar mejor sus síntomas, lo que puede retrasar el diagnóstico, y afrontan mayores desafíos sociales debido a las expectativas de género. Los retos también evolucionan con la edad: los niños enfrentan barreras en la escolarización, los adultos en el empleo y la vida independiente, y en la vejez hay una falta de investigación y apoyo específico.

Concienciación, visibilidad y el papel de ASSOTEA

ASSOTEA destaca que algunas de las ideas erróneas o mitos más persistentes sobre el autismo incluyen la creencia de que es una enfermedad, que todas las personas autistas tienen habilidades especiales y que no sienten empatía. Estos estereotipos limitan las oportunidades de las personas autistas y contribuyen al aislamiento social y la incomprensión.

El mensaje principal que ASSOTEA quisiera transmitir a la sociedad es que "el autismo es una forma válida y valiosa de ser, no una enfermedad que deba ser corregida". Para pasar de la simple concienciación a la verdadera inclusión, hacen falta acciones concretas para realizar ajustes en la sociedad, como la educación inclusiva, la adaptación de los puestos de trabajo y la eliminación de barreras sociales. Los medios de comunicación tienen un papel crucial en la percepción social del autismo, y una representación precisa y diversa puede ayudar a reducir los estereotipos y aumentar la empatía.

Fundada en 1997, ASSOTEA tiene como objetivos principales promover la visibilidad y los derechos de las personas autistas, proporcionar apoyo a las familias y defender la inclusión en todos los ámbitos de la sociedad. Programas educativos y de sensibilización, así como el apoyo a las familias y la promoción de los derechos laborales, han tenido un gran impacto. ASSOTEA trabaja con familias, educadores y otros profesionales ofreciendo formación y recursos. Las colaboraciones con instituciones educativas, sanitarias y otras asociaciones de discapacidad han sido fructíferas. ASSOTEA considera prioritarios los cambios legislativos y políticos para garantizar los derechos a la educación, el empleo y la salud de las personas autistas.

Desde la perspectiva de las personas autistas, la experiencia se describe como un camino de descubrimiento personal y aceptación de la neurodiversidad. Las fortalezas como la atención al detalle, la capacidad de hacer conexiones profundas en áreas de interés y la honestidad a menudo no son suficientemente valoradas por la sociedad. El consejo para una persona recientemente diagnosticada es la aceptación y la búsqueda de apoyo. La neurodivergencia se refiere a las variaciones naturales en el cerebro humano, incluyendo el autismo, el TDAH y la dislexia, representando diferentes maneras de pensar y procesar el mundo. Apoyos útiles incluyen horarios estructurados y adaptaciones en entornos laborales o educativos.

Mirando al futuro, ASSOTEA espera una mayor inclusión social en 10 años, con una sociedad más preparada para adaptarse a las necesidades de las personas autistas. Los avances en investigación y terapias personalizadas son prometedores. El cambio social más transformador sería la verdadera inclusión sin barreras. Las nuevas tecnologías pueden mejorar la calidad de vida en áreas como la comunicación y la accesibilidad. Las personas no autistas pueden contribuir a un mundo más inclusivo mostrando comprensión, respetando las diferencias y apoyando la inclusión.

En el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, el mensaje clave de ASSOTEA es que "el autismo no es una enfermedad, sino una forma diferente de ser que merece respeto y comprensión", y que la verdadera inclusión comienza con la aceptación y el respeto hacia la neurodiversidad.

Conclusión

La historia del autismo es un viaje complejo y fascinante que refleja la evolución de la comprensión científica, las percepciones sociales y las voces de la propia comunidad autista. Desde las primeras descripciones pioneras de Sukhareva hasta el reconocimiento formal por parte de Kanner y Asperger, el campo ha experimentado cambios significativos en la conceptualización, el diagnóstico y la comprensión de las causas del autismo. El rechazo de teorías perjudiciales como la de la "madre nevera" y el creciente énfasis en las bases biológicas y neurológicas han marcado puntos de inflexión cruciales. El surgimiento del movimiento de la neurodiversidad ha provocado un cambio de paradigma fundamental, promoviendo la aceptación y la celebración de las diferencias neurológicas. A medida que la sociedad continúa evolucionando, también lo hace nuestra comprensión del autismo, impulsada por la investigación en curso, las experiencias vividas y el compromiso de fomentar la inclusión y el respeto para todas las personas neurodivergentes.

Marc Navarro

Periodista especializado en sociedad, deportes y economía. Se encarga de la creación de contenidos informativos en estos ámbitos, desde la cobertura de eventos hasta la redacción de noticias y piezas temáticas.

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